Por Abby.
Un enorme escalofrío recorrió cada músculo y terminación nerviosa de mi cuerpo al ver la gran tienda de tatuajes, esta tenía un enorme cartel principal con luces de neón fosforescentes que decían “TATTOOS”, miré hacia otro lado cuando me di cuenta que Bill se preparaba para bajar del Auto, lo rodeó hasta que llego a mi puerta, ¿Mi cara me delataría?
-Llegamos, Hermosa, tienes que bajarte – no me di cuenta cuando Bill ya tenía la puerta de mi costado abierta, escondí mi rostro entre mi pelo y me aproximé en bajar.
-¿Qué te pasa, Abby? ¿Estás Asustada? – sonrió de medio lado y me tomo la mano para entrelazar nuestros dedos, seguidamente acercó su rostro para depositar un dulce y tibio beso en mi mejilla. – No, no Bill, Puf, ¿yo asustada? – que tonta, lo dije con un tono de voz que hacía notar lo nerviosa que me encontraba, tonta. – Oh, no, si tú no quieres hacer esto de verdad, no te obligaré a hacerlo. Abby, nunca te obligaría a algo que tú no quisieras, mejor vamos por un Starbucks, ¿sí?- lo dijo tomando mi rostro con una de sus manos, era tan delicado conmigo, no sé qué habré hecho para merecerme a Bill, no podía decirle que nos fuéramos, él estaba tan entusiasmado cuando me lo dijo y su carita estaba llena de alegría, y además yo también me moría por tener su inicial marcada en mi cuerpo de por vida – Bill ,como crees, no, no es eso mi amor, es sólo que suelo ponerme nerviosa porque nunca lo he hecho, pero es diferente a que no quiera, porque yo también quiero hacer esto. – lo miré directamente a los ojos para que se diera cuenta que era verdad, yo si quería hacerlo. – Tienes razón, perdona Abby, sé que es tu primera vez y yo ya me he tatuado varias veces, pero créeme, no es nada del otro mundo- su voz me tranquilizaba, de todos modos no lo haría sola, él estaría allí conmigo, compartiríamos un recuerdo más- Abrázame, Bill – él no alcanzó a cumplirlo primero porque yo puse mis brazos en su cuello y escondí mi rostro en sus hombros, su aroma era tan suavecito, como el de un Bebé, Mi Bebé – Siempre voy quedarme contigo, nunca voy a dejarte sola, tú eres todo lo que gira a mi alrededor, eres la constelación de mis estrellas, nunca sientas miedo, porque cuando eso pase yo estaré contigo. – Dios, como podía ser tan PERFECTO, me volvía loca descubrir cada cosa nueva de Bill- y tú Bill, eres mi universo completo, eres toda mi Felicidad, cuando te quedas conmigo, soy otra persona, una persona completa y exclusivamente para ti, me das todo lo que no te puedes imaginar con solo existir, me das todo el amor que nadie más está destinado a darme, Te Amo– sus ojos se tornaron brillantes y podía ver la felicidad que destellaban, de a poco fue acercándose y cerró los ojos, tomó mi rostro con su mano y lo fue acercando cada vez más a su boca, su suave, delicada y hermosa boca, él deslizaba sus labios con los míos y de a poco fue abriéndola más para tocar mi lengua con la suya, lo hacía todo perfecto, hasta eso. Se separó lentamente de mí para indicarme que era hora de entrar, entendí el mensaje de sus ojos y me puse en marcha hacia la entrada de la tienda, Bill empujó la puerta con su brazo derecho porque el izquierdo lo tenía yo, cuando entró saludó a un señor rarísimo, me estremecí al ver su cuerpo, no quedaba ningún espacio vacío que no estuviera con tinta, era sorprendente y a la vez me atemorizaba mucho más, como podía…
Bill le explicó con exactitud el tattoo que nos íbamos a hacer, él quiso comenzar primero, se sentó en la silla y yo a su lado estaba tomando su mano, se veía tan relajado y no sé cómo podía estarlo, no es que me fueran a asustar las agujas pero tampoco serviría como enfermera, tengo un pulso horrible. El señor dibujo perfectamente una A justo al lado de su estrellita, OMG ¡su estrellita! Bill era malo y no me dejaba verla, pero ahora que la veía me puse nerviosa, sentí mariposas en el estómago y no pude evitar bajar la mirada un poco… más abajo. - ¿Qué tanto miras, Ah? – Bill me sorprendió viendo la estrellita prohibida, me puse roja como tomate y desvié la mirada para responderle – Nada… ,digo el dibujo, si , el dibujo, está quedando muy bien- Precisamente jamás me darían el papel de mentirosa en una obra, escuché que Bill se reía para sí mismo y me sonrojé mucho más, pero que obvia resultaba ser a veces.
Cuando el señor terminó, colocó un poco de papel transparente en el tattoo para ayudar a cicatrizar, Bill se subió los pantalones y oh oh era mi turno. Como pude me senté en la silla y desabroché mi pantalón hasta dejar ver un poco de mi ropa interior rosada, justo hoy tuve que haberme puesto ese color, pero tampoco tengo toda la culpa, el mayor crédito es para Bill, a él se le ocurre cada idea…
- Tranquila, mi amor, yo voy a estar aquí a tu lado, y ¿sabes una cosa? No me dolió nada- Já, lo decía con la mayor tranquilidad del mundo, sí claro que no le iba a doler si este era como el 20 que se hacía – Está bien, estoy tranquila, no será nada – que nervios, y solo acababa de dibujarlo, cuando acabó se colocó unos guantes nuevos y tomó la máquina y no, no podía ver, cerré los ojos y apreté fuertemente la mano de Bill, al minuto después sentí muchos pinchacitos seguidos y punzantes en mi cadera derecha, me dolía al principio, pero después me relaje porque no abrí los ojos en ningún momento, estaba pensando que aún debía comprarle el regalo a Simone, cuando acabáramos de seguro a Bill se le ocurriría ir a comer algo, pero después le diré que me deje y que él se vaya, pero no sé si tendré el dinero suficiente para comprarlo.
– Abby, Preciosa, ya puedes abrir los ojos, ya acabó- ¿En serio?-Abrí los ojos de golpe y vi que hasta el plastiquito estaba puesto, wow, me había sumergido tanto en mis pensamientos que no me di cuenta del dolor ni de cuanto duró- Vaya, yo… ¡no me dolió, Bill!- lo abracé con una sonrisa en el rostro y lo apreté más hacia mi cuerpo, me sentía demasiado feliz en ese momento- ¡Lo Hicimos, Abby!, ¡Ya tenemos nuestros tatuajes!, Te Amo mi pequeña A- Bill me ayudó a bajar de la silla para luego subir mis pantalones también y sin querer pasé a llevar el tattoo con mi mano y solté un gemido de dolor – Cuidado, Abby, no tienes que tocarlo hasta después de unos días, yo te ayudaré a cuidarlo- Cuando terminé Bill le pagó al señor con su tarjeta de Crédito y salimos de la tienda, me despedí del señor sin mirarlo, aun me atemorizaba.
– ¿Quieres ir por algo de comer? – Lo sabía, lo presentía desde antes- Si, de todos modos, los nervios me causaron apetito, ¿acaso a ti no?- Escuché su preciosa risa - ¿Qué crees tú?-.-Bill, te envidio, ¿Cómo puedes comer taaaanto sin engordar?- lo miré con los ojos entrecerrados – Son ideas tuyas, subí 2 kilos la semana pasada cuando fuimos de Picnic- .- Seguro se te nota- Nos reíamos y hablábamos mientras caminábamos tomados de la mano en dirección a un Café que había cerca, Compramos 2 Capuchinos en Starbucks y después íbamos camino a su Audi cuando me detuve. – Amor, quisiera que me dejaras aquí, necesito hacer algunas pequeñas compras, ya sabes, para Navidad- le sonreí y esperé tener la oportunidad de convencerlo- Pero… ¿Ya Hablaste con tu Papá? No quiero que tengas problemas con el por culpa mi… - No. Bill, tu nunca tienes la culpa, no te preocupes, me las arreglaré como pueda para que diga que sí, además ayer estaba de muy buen humor y no creo que le vaya a molestar tanto – Mentí, la noche de ayer mi padre me pegó y me hizo caer de la escalera, por cierto, el dolor, ahora que me acordé me comenzó a doler – Mm… está bien, si tú lo dices, pero recuerda que no es obligación si él no te deja, nosotros lo entenderemos.- Siempre tenía que ser un ángel conmigo y yo una mentirosa.- Si, si , prometo llamarte aunque sea por la cámara de mi Laptop, ahora mi Príncipe, debo hacer unas pequeñas compras- le hice gestos con las manos para que se marchara, no contuve la risa y él se rió conmigo- Ah, antes de que se me olvide Bill, ¿puedo llevar algo para la Cena?.- Oh no, yo creo que mamá se preocupará de eso, no te… - Sch, yo sé lo que hago, ahora ve, corre antes de que yo misma me encargue de subirte a tu Audi- me di la vuelta para irme pero Bill me tomó el brazo y me volteó- Pero, ¿Y mi Beso?- me acerqué y lo besé lo más rápido que pude y no me di cuenta en donde había puesto la mano, un poco más debajo de lo habitual, pero ¿Qué me pasaba estos días?- ¡Adiós, Bill!, ¡Te Amo! – me apresuré en alejarme antes de que me viera entrar en la tienda y antes de hacerlo estuché un “Yo También” desde lejos. Bien, ahora debía pensar en qué le iba a decir a mi Padre para que este me dejara pasar la Navidad Junto a la familia de Bill, si tan solo existiera una tienda de excusas, yo sería el cliente frecuente.
Cuando termine de comprar las cosas que me faltaban, caminé un par de cuadras hasta llegar a la estación de Metro, bajé las escaleras, y cuando llegué abajo sentí un dolor intenso en mi espalda, debía ir a comprar algún medicamento a una Farmacia cercana, era eso o me estaría quejando en toda la noche. Subí nuevamente las escaleras y noté que ya había oscurecido bastante, los faroles de la calle ya se encontraban encendidos, me apresuré un poco más para ver si lograba encontrar alguna y en eso sentí mi Celular vibrar, no tenía ni idea de quién podría ser, pero lo tomé y había un mensaje, era Bill y decía;
¿Ya terminaste de Hacer tus Compras? Estoy preocupado Abby, ya es tarde y no me has llamado, devuélveme en el mensaje cuando este llegue. Te Amo.
Bill-
Iba a responderle para que se quedara tranquilo, escribí rápidamente un SMS; “Si, ya termine, voy camino a casa, te llamo cuando llegue, Bill, Te amo” y seguí caminando entre la gente para poder encontrar alguna farmacia pero me estaba alejando demasiado del Metro, después tendría que tomar algún transporte diferente, cuando caminaba sentí unas pequeñas gotitas en el hombro, miré hacia arriba y me di cuenta de que estaba comenzando a llover y yo no tenía nada con qué abrigarme, había dejado mis cosas en el Auto de Bill junto con mi abrigo, Genial, ahora me iba a mojar. Vi que un taxi paró en una esquina y corrí en dirección a él, estúpidos remedios, no pude encontrar nada, pero si no me iba ahora iba a llegar empapada a Casa, me subí y esperé todo el camino hacia casa, le pagué al señor y corrí para no mojarme tanto hasta que llegué a mi casa, no estaba el Auto de Papá, algo bueno, así me ahorraba un golpe menos.
Abrí la puerta y estaba todo tal cual como estaba en la mañana, los platos en el fregadero, las sillas desordenadas, el periódico en el piso, y la ropa sucia en una esquina, por lo que se veía, papá no había llegado a casa desde que salió en la mañana, lo único que se me ocurría era que estaba en algún negocio o comprando hierbas, dejé mis bolsas en la mesa y comencé a ordenar la casa, estaba muy sucia, cuando tuviera tiempo la limpiaría pero ahora solo lavé los platos, los guardé , recogí la ropa sucia y la puse en la lavadora, cuando terminé, pensé en comer algún panecillo, pero no tenía hambre así que tomé mis bolsas y subí las escaleras hasta llegar a mi cuarto. Cuando cerré la puerta en ella había una fotografía de Bill y yo juntos, y otra al lado en la que salíamos besándonos, sonreí al verla, esas fotos las habíamos tomado el día en que Bill me pidió ser su novia, ese día fue maravilloso. Me sentía tan cansada, me dolía la espalda y también me ardía demasiado la piel por el tattoo recién hecho, quería darme una ducha pero el cansancio y el dolor me ganaron, antes de dormirme llamé a Bill y le pedí disculpas por la tardanza, pero le expliqué que me había quedado limpiando, cuando corté me lancé sobre la cama y terminé quedándome dormida.
Continuará...
Hay más, hay más (; Lee el 8 en el siguiente enlace (; Aquí
Verena :3

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