domingo, 4 de marzo de 2012

Capítulo 11; Hospital

Por Abby.



En cuanto estuve sobre los brazos de mi ángel me olvidé completamente del mundo,
 era como si la gravedad no fuera una excusa para poder volar, estaba dispersa en
 un lugar más allá de la razón y de la Psicología, estaba en Calma, Segura, estaba con él.
 Todo el miedo que había atormentado a mi corazón se esfumó en un abrir y cerrar de ojos, me sentí tan feliz cuando él colocó una de sus manos sobre mi mejilla y me miró a los ojos, él era un ángel sin alas, era lo más hermoso que mis ojos pudieron haber visto, despacio se acercó a mi rostro y posó sus labios sobre los míos, fue un beso corto pero especial, con muchos sentimientos, un beso que hacía desaparecer toda la nostalgia que habíamos pasado desde la última llamada.
Pero un momento, ¿Y los hombres?, cuando me acordé de ellos me separé rápido de los brazos de Bill, me di la vuelta y allí estaban, parados como idiotas mirándome con odio.
-¿Con que vino tu príncipe a rescatarte, preciosa? – El más alto me habló con un tono de burla y pude notar que Bill se aproximaba hacia ellos, entonces lo tomé del brazo y lo frené.
- Imbéciles.-  Fue la única palabra que articulo Bill
- ¿Cómo fue que nos llamaste, niñito?
-Imbéciles Alcohólicos- esta vez sonaba mucho más enojado – Les partiré la cara por haber tratado de acercarse a mi novia, váyanse de aquí, Idiotas-
-Oh, no vengas a hacerte el superhéroe aquí flacucho, no eres nadie para llamarnos así- El hombre que había hablado hace unos minutos volvió a dirigirse a Bill pero ahora con un tono amenazador.
-¿Nadie? Aquí los que son Nadie son ustedes par de Borrachos, LARGO.- Bill ya no aguantaba las ganas de golpear a esos dos pero yo aún sostenía su brazo.
-Pero que hermoso Auto tienes eh, ¿por qué no damos una vuelta Juntos? – esta vez el más pequeño habló después de darle un trago a su botella de vino.
- Ya me cansaron. Abby, Vamos, sube al Auto ahora. Te alcanzo en seguida.
-Pero Bill… - quería que nos marcháramos Juntos, comencé a tener miedo de nuevo
-Ahora. – después de escucharlo me dirigí inmediatamente hacia el Auto, espero que Bill no haga ninguna estupidez, solo quería llegar a casa con él. Dentro del auto me recosté en el asiento, y estiré mi cabeza hacia atrás, me sentía tan cansada, no podía creer que estuve a punto de ser víctima de esos dos horribles hombres, si no fuera por Bill no estaría con vida, es más, si no fuera por Bill yo no viviría, es prácticamente como el Aire, sin aire, te asfixias, tus células se comienzan a morir hasta que llega al punto final en que tu corazón deja de latir. Pasaron varios minutos y Bill aún no volvía, me estaba asustando, quizá qué estaba haciendo, decidí bajarme a ver qué pasaba, tomé una pequeña cuchilla que Bill guardaba en su Audi dentro del portavasos, y me bajé dejando la puerta abierta. Cuando me asomé Bill estaba discutiendo con los 2 tipos esos hasta que uno de ellos perdió el control y se abalanzó sobre Bill, él trato de defenderse colocando ambos brazos sobre los hombros del hombre más alto, de todos modos Bill les ganaba por muchos Centímetros, si gritaba Bill me miraría y el hombre lo golpearía, pero tampoco podía quedarme como tonta parada mirando como golpeaban a mi Novio. Me acerqué y no aguanté más hasta que les grité.
-¡Ya basta! ¡Paren por favor! – no se me ocurrió nada más inteligente
-¿Abby?- gritó Bill dándose la vuelta para verificar que era yo la que gritaba, pero entonces todo pasó muy rápido frente a mis ojos, en el momento en que Bill se dio la vuelta hacia mí el hombre pequeño que sostenía la botella de vidrio la estrelló en la cabeza de mi novio y esta se hizo mil pedazos, Bill se llevó una mano a la cabeza y de apoco fue cayendo hasta quedar completamente sobre el piso. Me quedé de piedra, no podía creer lo que había pasado, pero cuando logré no sé cómo reaccionar corrí hacía donde estaba Bill. Corrí y me acosté de rodillas sobre el suelo mojado, comencé a llorar desesperadamente al ver que Bill tenía sangre en toda la cara, incluso podía ver pedacitos de vidrio en su cabeza, de apoco él abrió sus ojos e hizo un gesto de dolor al sentir el contacto de mi mano sobre su cabeza, tenía que llevarlo de urgencias al hospital, pero cuando escuché unas risas, me di la vuelta y pude ver como los dos hombres corrían hacia el Audi de Bill y se subían a él, uno de ellos pisó el acelerador a más no poder y se esfumaron en la oscuridad, Dios, ¡se robaron el Audi de Bill! Ahora no sé cómo lo llevaría, pero no podía pensar con claridad, mi mente estaba en blanco.
-Bill, ¿me escuchas? ¿Estás bien, amor? – comencé a llorar nuevamente sosteniendo su cabeza con ambas manos, mis manos se llenaron de sangre al instante.
-Dios mío Bill, te estás desangrando, ay no, ¿Bill?, Bill por favor dime algo, lo que sea, por dios… - no lo aguantaba más, lloraba cada vez más sin control alguno, soy tan pero tan tonta, tenía que pensar rápido, esto era grave y no tenía todo el tiempo del mundo.
-¿A.. Abby? – Paré de llorar cuando escuché su voz y lo miré- Llama al …911 – después de oírlo dejé su cabeza sobre mis piernas y busqué mi celular en mi bolso tan rápido que todo se me caía y no lo podía encontrar. Abby, debes relajarte y actuar bien- me dije a mi misma hasta poder tomarlo y marcar con desesperación los 3 benditos números. Se tardaron un poco en contestar pero al segundo después les conté y pedí una ambulancia de urgencias, pude decirles la dirección porque delante de mí había un letrero de la calle, cuando les corté, me dirigí directamente hacía Bill.
-Bill, por favor sé fuerte, la ambulancia ya viene en camino, yo estoy aquí contigo, por favor resiste- tomé su mano y me la llevé hacía el pecho para que sintiera mi corazón, este latía tan rápido que en cualquier momento se escaparía de mi pecho dejando un gran agujero. Ver a Bill así me destrozaba el alma, no abría los ojos, pero si respiraba, porque con la otra mano podía sentir su corazón y su respiración entrecortada, realmente me estaba asustando.
-Abby… me duele mucho la cabeza – apenas pude oír  lo que él me trato de decir, es más parecía un susurro.
-Aguanta por favor, ya todo pasará  y volverá a la normalidad, te necesito Bill, por favor… - soy tan débil que comencé a soltar sollozos nuevamente, me sentía tan agobiada, tan asustada e inútil, si dejara de ser tan tonta hubiese podido ayudar a Bill, pero no, ni yo misma me puedo cuidar sola. Alcé la cabeza cuando escuché la sirena de la Ambulancia, sostuve la cabeza de Bill y le dije que ya habían llegado, me paré cuando 2 paramédicos trajeron una camilla y lo colocaron sobre ella, colocaron algunas cuerdas y se lo llevaron hacia la Ambulancia. - ¿Puedo ir con ustedes?- le pregunté a uno de ellos para poder irme detrás, él me respondió que sí y como pude me subí a la parte trasera de la ambulancia. Los paramédicos le colocaron a Bill una especie de molde plástico debajo de su cabeza, ya que no podían colocarle alguna venda por los pedazos de vidrio que tenía incrustados. Le rompieron la ropa para colocarle unos aparatos en el pecho y un respirador artificial, pude ver en la pantalla de la máquina los latidos del corazón de Bill y estos eran cada vez más irregulares. En cualquier momento me iba a desmayar, no podía ver ni oler la sangre, ahora que estaba todo con luz podía ver mis manos y todo mi cuerpo cubierto de esta, me comencé a marear y uno de los paramédicos me sostuvo y me hizo recostar en el suelo de la Van.
Cuando llegamos al Hospital, se abrieron velozmente las puertas de la ambulancia y otros 3 médicos más aparecieron, uno de ellos me ayudó a bajar mientras los otros 3 bajaban a Bill y se lo llevaban corriendo hacía Urgencias. Esto era realmente una pesadilla, de esas de las que harías y darías cualquier cosa con tal de despertar.
Una vez que estuve dentro del Hospital, me enviaron hacia la sala de espera, me senté en uno de los sillones y entonces mi celular comenzó  a Sonar.
-Abby, ¿Dónde está Bill?, dime que no le pasó nada malo, por favor – La voz de Tom sonaba tan agitada y asustada que me dio tanta tristeza tener que responderle.
-Tom, por favor no te alteres, pero Bill está en el Hospital, ocurrió un Accidente y… - él no me dejo terminar.
-¡¿QUÉ?! ¿Dijiste… Accidente? Voy hacía allá de inmediato- me colgó. Y sentí la enorme necesitad de lanzarme por una ventana. La Vida de la persona que Amaba Colgaba de un Hilo.




Continuará...

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