miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capítulo 3; ¡No, no..! ¡NO!


Por Abby.


Cuando mi celular vibró, sin querer derramé el resto que quedaba de mi Jugo de naranja encima de mi cama,no me dí cuenta que aun quedaba un poco, mojando… Ash mojando todo mi libro de Química! Pero que tonta eres Abby, Al menos no se cayó el jugo en mis tareas, porque ya a estas horas no me quedaban ganas de seguir estudiando, solo podía pensar en los momentos y en el amor que Bill me da, no sé, pero si alguien leyera mis pensamientos en estos momentos me creería un CD rayado, uno muuuy rayado con una personita con nombre y apellido;

 Bill Kaulitz.

No sé exactamente cómo explicarlo, pero lo que yo tenía con Bill era algo tan increíble como creíble, y a veces extremadamente extraño, pero era un sentimiento tan real, él llenaba todos los espacios vacíos que existían en mí, todos los espacios que mi Padre nunca llenó y que nunca llegaría a llenar. Cuando él estaba conmigo todo era diferente, más especial, más bonito, él le daba a todo un sentido diferente, él tenía algo diferente. No sé realmente la razón del por qué pero tampoco me importaba mucho, lo que sí sabía, era que estaba segura que nuestras vidas estarían unidas por un lazo irrompible hasta el final de los tiempos, a través de todo lo que tenía que esconderle, como me dolía hacerlo… Pero cuando me di cuenta de un ruido escuché unas voces que provenían desde  el Salón del primer piso, ¿Sería mi Padre? En todo caso tenía que ir por algún Pañuelo o un papel para limpiar el jugo que había en el piso, porque si no lo hacía llegarían las Hormigas y…

Bajé con cuidado las escaleras con el vaso pegajoso de Jugo en mi mano, no quise bajar con cuidado porque cuando bajaba despacio hacía sonar mucho más la escalera y me terminaban descubriendo mucho antes de terminar de bajar, cuando mis pies tocaron el piso, dejé el Vasito encima de la mesita donde estaba el teléfono y entonces las voces se hacían cada vez más intensas, estaba segura, provenían de la Cocina. Me acerqué con cuidado y apoyé mis manos en el contorno de la puerta y deslice con cuidado mi cabeza para ver si tenía razón y Sí, era él. Me oculté por el susto y comencé a escuchar con temor de que me fuera a descubrir.

-¿Y qué le parece mi Señor? Usted sabe lo peligroso que resulta que ellos se enteren, yo creo que todo esto es un grave peligro.
-No lo sé , no me hables de eso quieres, Cállate.
-Pero señor, debemos comenzar a pensar en el lugar, ya tengo planeado el destino, ¿qué le parece París?, Se imagina tomándose fotos cerca de la torre Eiffel ,Usando esas Fantásticas Boinas y comiendo quesos, wow  ya tengo unos cuantos curso de franc..
-¡Quieres Callarte de una vez! No me dejas pensar, esto es realmente difícil, tengo todo un negocio en esta ciudad y nunca nos había pasado algo así, todo se veía completamente normal y camuflado, pero ahora, ahora se les ocurre descubrir por qué yo me ausento cada cierto tiempo, y todo gracias al estúpido padre del chico raro ese.

¿Se estaba refiriendo a mi novio? Pero ¿qué había dicho Sam? ¿Irnos? ¿Por qué?

-Señor…Bueno si me permite la palabra... – Sam esperó y mi padre hizo un sonido con los labios que fue una señal de que lo estaba escuchando.
-Hay que Marcharse después de la temporada de Heroína- soltó todo el aire que tenía en los pulmones para después toser repetidas veces.
-Tú lo has dicho. Se lo comentaré a mi esposa y después te llamaré- finalizó.

Al oír esas últimas palabras mi corazón se detuvo. Se paralizó, y sentí que se enfriaba tan rápido que lo podía asimilar como a un cubo de hielo, uno que se caía lenta y dolorosamente al suelo para luego partirse en diminutas partes provocando un sonido que me destrozaba los oídos. NO. Definitivamente NO, yo... él.. Bill... no. ¡NO!.

Salí de mis pensamientos en cuanto escuché mi móvil sonar desde el cuarto del 2do piso, de seguro era Bill, pero estaba completamente paralizada en la pared, no podía mover ni un solo músculo de mi cuerpo a causa de lo imposible que me parecía todo en estos momentos, no podía estar pasándome esto, yo no podía haber escuchado eso, no. No. No…

Al darme cuenta que lo estaba dejando sonar demasiado, corrí hacia las escaleras e hice un ruido espantoso, abrí la puerta, lancé todos los cuadernos al suelo y tomé mi celular, era él. Yo no...
-¿Diga?-
-¡Abby Cariño! Te tardaste mucho en cont… - corté, no podía, yo... estaba llorando, no podía hablarle a Bill así, no sé en qué momento pasó pero cuando me di cuenta tenía toda la mano empapada y mi móvil comenzó a lanzar chispas a causa del contacto que se producía con el agua, sin pensar lo solté y éste calló pesadamente al suelo, haciendo que la batería saltara lejos en no sé qué lugar. Sentí unas ganas enormes de Salir corriendo, Lejos muy lejos de aquí, quería estar con Bill pero a la vez quería dejar de llorar porque mis sollozos se hacían cada vez más incontrolables, y ahora... Ahora ¿qué iba a hacer?, me apoyé en la Pared y deje caer mi cuerpo sobre piso cerrando los Ojos hasta quedarme dormida.

Cuando escuché la Bocina del Autobús Abrí rápidamente los ojos  y me paré automáticamente por el susto, ¡oh no! ¡El Instituto!, la hora, mi celular, mi tarea, Dios, el Señor Tanner iba a matarme. Tomé los primeros libros que encontré y los metí en mi bolso, me cambié rápidamente de ropa, y traté de encontrar la famosa batería, Rayos, no la podía encontrar, al final me di por vencida y me dirigí hacia la puerta de mi habitación para poder salir, pero cuando lo hice, pisé algo, miré hacia abajo y era la batería, Fantástico, la Pisé. Sin importarme la recogí y baje corriendo las escaleras, no alcanzaría ni por si acaso a beber un vaso de leche, de todos modos tenía algo de dinero, pero el estómago me rugía, cuando termine de salir de mi casa, me subí al Autobús y me dirigí hacia la mitad y me senté al lado de la ventana cerrando los ojos para poder relajarme…

-Señorita, Despierte, Ya llegamos, es hora de bajarse.- abrí lentamente los ojos y me di cuenta que estaba completamente sola en el Autobús y mis ojos se toparon con los del conductor que me avisaba que era hora de que me fuera de allí, tan avergonzada como pude me paré y bajé las escaleras, tomé mi celular y miré la hora, Dios, 9:20., ¡veinte minutos tarde! Como era posible que el conductor no me despertara antes. Oish. Y ahora tendría que enfrentar al señor Tanner, mi profesor de Artes, quién odiaba que sus Alumnos llegaran tarde a sus clases. Después de que la Directora me anotara en su libro de atrasos me dirigí a mi salón, miré por la ventana y allí me esperaba mi peor pesadilla, toqué 2 veces y di un paso hacia atrás.
-Miren quién llega a esta hora, Señorita Hagen, pase por favor y ¿nos quisiera explicar la razón de su retraso? – Estúpido, siempre tenía que estar diciendo sus estúpidas indirectas.
-Disculpe señor Tanner, pero me quede dormida en el Autobús- Dije algo sin pensar y escuché como toda la clase se reía y observé como Bill me miraba con ojos llenos de duda.

-Pero ¿Qué excusa es esa, Señorita? ¿Acaso me ve cara de Payaso o qué?- No debí haber dicho eso, como pude haberlo hecho, que Vergüenza, ahora toda la clase se burlaría de mí el resto del día, además quién iba a creerme, era algo ilógico. – Disculpe, es la verdad.-
-Está bien, deme su número de Lista y vaya a Sentarse en el primer asiento que encuentre, no vuelva a distraer de nuevo mi clase, ¿entendido?- . –Si señor Tanner, no se volverá a repetir. Y mi número es el 18.- cuando terminé de contestarle vi como Bill me hacía señas con su mano indicándome que había guardado un lugar para mí, con cuidado deje mis cosas sobre la mesa y lo besé con mucho dolor dentro de mi pecho.

-¿Por qué no contestaste a mi llamado esta mañana? Iba a pasar a recogerte pero...
-¡Silencio!- gritó desde el otro extremo del Salón el odioso profesor de Artes.
-Es mejor que te lo Explique cuando acabe la clase, Amor. No quiero tener otra charla directa con el señor Tanner.- - No te preocupes preciosa, tenemos tiempo de sobra.- miró hacia adelante para asegurarse y después se acercó y Junto delicadamente nuestros Labios.
-¡Hey, Abby! ¿Trajiste la Pluma que el Profesor nos pidió? - .- ¿Qué Pluma?- Pregunté confundida. – No trajiste los materiales, Amor?- me preguntó Bill esta vez. – Em… Creo que no, no sé qué puse en mi mochila esta mañana.-
-¿Pero qué sucede? ¿Por qué no están trabajando en lo que les acabo de decir? ¿Se creen niñitos de Pre-Kínder o hay que repetirles las cosas?, Pero que veo, una Mesa vacía, Abby, ¿Dónde están tus materiales?-
-Aquí están señor Tanner.- Bill deslizó sus pinceles, y todos sus materiales en dirección a mi mesa, colocándolos sobre mi mano, pero ¿¡Qué hacía!? Eran sus materi…
-¡KAULITZ! ¡Está Anotado por irresponsable!- El profesor le gritó a Bill y se dirigió a su escritorio para prontamente abrir su libro, en cuanto terminó, oí la campana que Anunciaba que se había acabado su tormentosa clase.
-Bill, Amor, no debiste haber hecho eso, yo fui quién no los trajo.- le espeté pero él me sonrió.- Eso no importa ya, Abby, Pero ahora, me vas a decir ¿Qué pasó anoche y esta mañana?- Oh Oh... y ¿ahora qué le iba a decir?



Continuará…


Creo que me inspiré demaciado xd, está un poquitín largo 8), pero lo tuve que cortar para dejar lo demás para otro, Esperen el próximo :)

Verena.

2 comentarios:

  1. He visitado su muy interesante blog.Quieres visitar el blog para mi una visita de intercambio? Grazie.
    http://internapoli-city-2.blogspot.com/

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  2. oh woooooooooow verdaderamente buena!!!!!!! que pesado ese profesor ¬¬ me cae mal.

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