viernes, 13 de julio de 2012
lunes, 9 de julio de 2012
Capitulo 14; Nuevo look
Narra Tom:
Salí de allí con gran rapidez, no había visto antes a su padre, que por cierto no se parece nada a ella. Abby era ese ángel que todos deseaban.
Abrí mi auto para viajar a Dios sabrá dónde. Aun no era tan tarde para hacer algo, parecía ilógico, pero quería parecerme a él, quería parecerme a mi hermano, quería que ella se enamorara de mi y ¿Qué mejor forma que siendo igual que él?. Así esto me estuviera costando todo lo que tenía, lo que estaba empezando a sentir por esta chica me estaba volviendo loco...y entonces me detuvo algo, algo que se llama culpa.
-¿Thomas?- Escuché como mencionaban mi nombre completo. -Tommy- miré a la izquierda, y su cara me llevo al pasado. -Es que acaso..¿Te has olvidado de mí..cariño?-enfatizo esa palabra y tuve esa sensación en el estomago que había dejado de sentir hace mucho.
-Vaya..pero si te has puesto más guapo- Dijo con la voz que había tratado de olvidar. Estaba en shock, no sabia que decir o hacer. Y el semáforo cambio. -Venga..sígueme- Me guiño el ojo y yo no tenía más remedio que seguirle, aún recordaba ese BMW y como olvidarme de esa chica. Conducía como si hubiera perdido el sentido de todo y ya no importaba nada más sólo aquella persona que me había hecho daño hace meses atrás, era como si me hubiera vuelto a drogar con ella, condujo hasta un pequeño parque afuera de la ciudad, nunca antes había estado allí. Detuvo, se bajo, y se recostó a su lujoso auto, yo le seguí el juego como solía hacerlo antes.
-Entonces Tommy..¿No vas a hablarme?- pregunto con su voz seductora, pero yo no tenía palabras en ese momento, no dejaba de pensar en el pasado.
*FLASHBACK*
Ultimo Agosto, decidí pasar unos meses lejos de casa, lejos de mi hermano, de todo, de alguna manera me estaba dejando llevar por otras deseos, por otras experiencias. El lugar donde estaba no era correcto, pero a mi me gustaba, sólo iba a fiestas y desordenes, "estaba dándome la buena vida". En una de esas fiestas conocí a Alex, la chica de la que me había enamorado por primera vez..Era hermosa, no sólo su cara, también su cuerpo..y allí estaba problema, su cuerpo. Alex era el deseo de todos los chicos, había estado con la mayoría de ellos, aunque yo lo sabia quería acercarme.
*FIN DEL FLASHBACK*
-¿Qué haces aquí, Alexandra?-Pregunte nervioso- Ya ni siquiera te vistes como antes- le dije con un poco de rabia. -¿Qué hago aquí? Humm..es muy fácil, Tommy..-Note algo de nervios en su voz, definitivamente esta chica había cambiado.-Tú eres la razón de que este aquí- Se acerco a mí, pero yo me aleje, no me dejaría llevar otra vez.-Han pensado varios meses, ¿Por qué regresas ahora? No encuentro respuestas, ni motivos para perdonarte..Olvídalo, Alexandra, entre nosotros nunca habrá nada-Hubo un silencio mientras observaba su rostro, todo era diferente en ella, incluso su ropa- Yo..no sé..no tengo palabras, Tommy- Y una furia se apodero de mi -No me llames así. Vete de aquí, este no es tu lugar, regresa a donde perteneces.- entre a mi coche, saliendo de ese lugar dejando a aquella chica allí. Alex era diferente ahora, su mirada, de alguna manera era sincera, diferente. Pero no podía olvidar lo que había pasado, nunca olvidaría eso.
Llegue a mi casa, tome una ducha y me tumbe en la cama, revise mi móvil, un mensaje.
"¿Llegaste a casa? Escríbeme cuando lo hayas hecho. Te quiero.
-A&B xx"
Lo leí en voz alta, era Abby, no pude evitar sonreír, después de lo que había pasado, no quería pensar mas en Alex, sólo en Abby, en esa chica "prohibida". Le respondí lo siguiente;
"¿Entonces te preocupas por mí? Te paso buscando mañana temprano nos vemos hasta entonces. Te quiere más Tom"
Y me dormí.
6 de la mañana, revise el móvil de nuevo pero no había mensaje alguno, me levante, hice un poco de ejercicios hasta que dieron las 8, tome una ducha mientras sonaba el teléfono. -¿Hola?-Era ella, no pude evitar sonreír-¿Sí? ¿Con quién desea hablar usted, señorita?-Cambie mi voz para jugarle una broma-¿Esta Tom?-notaba su confusión-¿Tom? ¿No querrá usted decir el chico más guapo del universo?- Y me reí- Eres un idiota hahahaha- Su risa era simplemente música para mis oídos- ¿Cuando vendrás? Me he despertado temprano sólo por ti!- Esta chica no dejaba de ponerme las cosas difíciles-Estaré allá en 5 minutos. Cuéntalos-colgué el teléfono y tome un poco de dinero, ya estaba vestido, tome mi móvil y salí de allí.
6 minutos y ya estaba en su casa, toque la bocina y entonces salió..Vaya, era perfecta.
-Llegas un minuto tarde- dijo sonriendo, entro a mi auto y me abrazo-¿A dónde vamos?- pregunto- ya lo verás- le conteste guiñando el ojo. Conduje hasta el centro comercial. -Haré algo para impresionarte, será diferente- Abrí la puerta del coche para que ella se bajara-Será mejor que te esfuerces-río- Ven, vamos- y le tome de la mano sin querer ¿Qué estaba haciendo? Pero ella no se soltó hasta que entramos al centro comercial. Fuimos a comprar ropa, y luego me cortarían el cabello, así transcurrió toda la mañana, entre risas y bromas. Ya estaba listo para salir, me vi al espejo, era diferente pero me veía totalmente guapo. Mejor de lo que espere. Salí del vestuario para esperar su respuesta.
Al ver su cara pude notar que totalmente le gusto. De alguna manera le había gustado y yo no podía estar más feliz. -¿Ese eres tú? Te ves..realmente bien!- y me abrazo- Soy una buena acompañante ¿no crees?- Había dejado que ella escogiera todo, esto era por ella- Claro que lo eres, tonta- y los dos nos reímos.
Su cara cambio de repente -Bueno es hora de las visitas, de ver a mi novio-Enfatizo la palabra "novio" como si doliera en mi pecho, tan sólo trate de ocultarlo - Es cierto, hora de irnos- No quiso hablar más. Llegamos a mi coche y abrí su puerta como de costumbre, prendí la radio y comencé a pasar de estación aunque ninguna canción era de mi agrado-Espera-puso su mano en la mía -Heart Vacancy, déjala por favor- ¿Y si no quiero?- conteste retándola- No te voy a querer más. - Dijo sonriendo, le hice un gesto con los ojos, deje sonando la canción, y describía cosas que sentía ahora. Canto toda la canción, incluso cantaba mejor que los chicos, - Es mejor tu versión- No pude evitar mencionarlo, pude ver el rubor en sus mejillas- Gracias - me regalo otra de esas sonrisas hermosas, sólo que ahora era diferente porque sus mejillas estaban rosadas. Llegamos al hospital..
domingo, 18 de marzo de 2012
Capítulo 13; Acuerdo.
domingo, 4 de marzo de 2012
Capítulo 13; Roce.
Capítulo 11; Hospital
Continuará...
domingo, 29 de enero de 2012
Endless Love ღ
Fighting the storm, Into the blue,
And when I lose myself I think of you,
Together we'll be running somewhere new
Through the monsoon.
Just ME and YOU.
sábado, 28 de enero de 2012
viernes, 27 de enero de 2012
Capítulo 10; Carrera Nocturna.
Por Abby

Nos miramos detenidamente por una fracción de segundo, no sabía a qué se debía el nerviosismo y el gran espasmo que se producía en el interior de mi cuerpo, era una sensación que alocaba mi corazón haciendo que este se me saliera por la garganta. Bill puso su mano ardiente sobre mi espalda descubierta por la forma del vestido y me estremecí aún más, cerré los ojos y sentí una necesidad incontrolable, podía sentir como su respiración se agitaba y la sangre corría ardiente quemando mis arterias, me abalancé hasta que mi rostro quedó sólo a centímetros del suyo, luego el giró la cabeza hacia un lado y besó mi hombro descubierto dejándolo húmedo. Bill tenía los ojos cerrados y me daba pequeños besitos en la piel, hasta que llego con ellos a mi cuello y colapsé, llego a mi punto débil. Mi manos comenzaron a recorrer su abdomen bajo su camiseta, ardía al igual que mi cuerpo, y de apoco Bill fue bajando su mano hasta mi pierna y fue deslizándola cuidadosamente sobre mi vestido mientras nos besábamos apasionadamente, él sentía la misma necesidad que yo, tenía la misma sensación de calor que yo. Tomé su camiseta y se la quité frenéticamente hasta que pude tocar con mi boca su pecho. Mientras hacía esto, Bill fue desabrochando cada vez más mi vestido hasta que el cierre llegó al tope, nos miramos y Bill mordió su labio inferior haciendo un gesto extremadamente Sexy y provocador. Ya no quedaba mucha prenda que pudiera taparme, pero necesitaba quitarme la ropa, tenía tanto calor que necesitaba deshacerme de lo que allí sobraba, pensé en Bill y sin darme cuenta mis manos se dirigieron hacia su pantalón y comenzaron a hacer lo suyo, Bill al sentir el contacto de mi piel con la suya, soltaba gemidos que hacían que necesitaba apresurarme muchísimo más, cuando lo logré, los bajé hasta que toparon con sus Converse. Otra vez me abalancé sobre él y nos dimos una vuelta, quedando Bill sobre mí y yo bajo su cuerpo.
Todo estaba siendo tan perfecto en ese momento, el cuerpo de Bill sólo a unos milímetros del mío, su boca junto a mi boca, su respiración jadeante como la mía, su olor a bebé y a terciopelo, y sus brillantes y relucientes ojos. Bill hizo un movimiento tan brusco para quitar mi vestido que rozó la zona de mi tattoo, Solté un gemido de dolor y él me separó de su cuerpo. -¿Estás Bien, Amor? Lo siento yo… Dios Abby… - se quedó con la boca abierta al examinar la situación en la que ambos nos habíamos metido, sentía tantas ganas de atraerlo hacia mí y seguir con lo que empezamos que coloqué mis brazos en torno a su cuello, lo atraje hacia mí y pegué nuestros labios suavemente.
De pronto Bill me hizo salir de mis pensamientos para separarse de mí y colocarse de rodillas en mi cama – Abby… Tom se despertó – reaccioné después de un segundo y me entristecí - ¿Cómo lo sabes? Él está en 2 cuartos más allá que el mío, Vamos Bill acércate y… - No, Amor no, párate, ven- Bill me tomo el brazo derecho y me impulso a pararme, sentí que me morí allí mismo porque solo estaba en Bóxer, Dios…
-Métete en tu Baño, apresúrate, Abby, ya – me lanzó hacía la puerta y me metió allí dentro, cerré la puerta y me vi en el espejo, yo solo estaba en ropa interior por lo que sentí frío al separarme de Bill, se me había olvidado que Tom estaba con nosotros, Vaya percepción que tenían ambos por ser Gemelos, hasta saber cuándo el otro iba a despertarse, algo de locos. Me acerqué a la puerta y coloqué mi oreja para poder escuchar la conversación pero no oí nada, por lo que pensé que Bill salió de mi cuarto, después de unos minutos, decidí salir y me encontré de frente con Tom.
-¿Abby, qué haces? – Frunció el ceño al verme casi sin nada encima y no pude divisar a Bill por ningún lado – Em… nada, yo quería sentirme más cómoda y pues… me quité el vestido – no puso cara de creérselo mucho, pero se notaba bastante despierto – Que normal… ¿Dónde está Bill?, creí que estaba contigo pero no lo veo – Vi la ropa de Bill en el suelo, no se había vestido, claro, quién hubiese podido en tan poco tiempo – Tom… necesito ponerme algo, si no te importa… - Ah sí, perdón Abby, tú has tus cosas de niñitas tranquila, ya vuelvo – Tom me sonrió pero no tenía nada dibujado en la cara, se había dado cuenta y después el que tendría problemas sería Bill. Cuando salió por la puerta, salí de mi baño y recogí la ropa desparramada por todos lados. Al momento después Bill apareció debajo de mi cama y me asusté cuando sentí unas manos tocando mis tobillos, lo abracé fuertemente y poco después le entregué su ropa para que pudiéramos vestirnos, esta noche no sería la noche.
Definitivamente me sentía agotada, debían de ser como las 4 o las 5 de la madrugada y no habíamos dormido nada, excepto Tommy que había descansado un buen rato. Ligeramente Bill tomo mi mano y me abrazó, nadie dijo ni una palabra, era bonito el silencio, pero era mucho más bonito tener a Bill junto a mí. El cansancio me mataba, despacio, apoyé mi cabeza en uno de los hombros de Bill y cerré los ojos, ya era mucho por una sola noche, con el susto que habíamos pasado los 3, no queríamos un espectáculo más, aunque por dentro me sentía muy emocionada por lo que Sam me había dicho, sin papá por varios días, estupeeeeeendo.
Abrí despacito los ojos, pero solo hasta la mitad para darme cuenta que Bill me tenía en sus brazos y cuidadosamente me acostó sobre la cama y depositó mis pies al final de esta, se separó de mí y luego volvió con una mantita en sus manos, la colocó sobre mi cuerpo tapándome del frío y levantó un poco mi cabeza para dejar una almohada más acolchada para mí, me moví y él me detuvo, yo quería que se recostara conmigo.
-Billy… - abrí lentamente como pude los ojos – Shhh… tranquila preciosa, duerme, yo estaré aquí para ti, Siempre. – Me besó en la frente y pude sentir su frágil aliento- me dormiré pero hay una única cosa que me hace falta – él me miro con ojitos confusos pero igual me sonrió - ¿Cuál? Si se puede saber, yo… – agarré su camiseta y lo atraje hacia mí, él se tropezó un poco con el respaldo de la cama y se agachó a la altura de mi rostro.
– Tú. –
Bill sonrió pero no pude ver su sonrisita porque estaba muy oscuro, lo adiviné por sus ojos, él dejo sus ojos sobre los míos varios segundos, se acostó justo a mi lado y puso uno de sus brazos sobre mi estómago, se acurrucó más junto a mí para después Juntar delicadamente la piel de nuestros labios.
-¿Ves esa estrella que está allí?- apuntó hacia el cielo con su dedo índice – La que está a la derecha del último poste, la que nunca se mueve de su lugar, la que es dueña de ese espacio diminuto en el universo, esa estrella eres tú. – Pero que hermoso podía ser este chico, me comparaba hasta con las estrellas- ¿Sabes por qué? Porque tú brillas para mi desde lo más oscuro del horizonte, estás cada noche, cada día, cada instante de mi vida, eres el único diamante en una mina, el universo se hace pequeño cada vez que miro tus ojos.- Me besó tiernamente durante un largo rato, hasta que ambos necesitamos separarnos por la razón vital de respirar. – Te Amo Abby Hagen. Nunca podré sentir algo tan intenso y especial por alguien que no seas tú, como explicártelo… Si volviera a nacer, te escogería a ti sin pensarlo, estás destinada para ser mía y estar conmigo por el resto de la eternidad. Te amo mucho mi pequeña, mucho. – No tenía palabras para poder describir lo que se sentía estar con él, ninguna palabra estaba cerca de lo que sentía, ninguna- Te Amo muchísimo más Bill, más… - y no recuerdo nada más hasta que amaneció.
Cuando me desperté fue porque sentí como Bill se separaba de mi cuerpo, tan solo con un mínimo roce me podía despertar, le pregunté por la Hora y él me dijo que eran las 3 de la tarde, habíamos dormido todo el día, pero era comprensible ya que la noche pasada no habíamos dormido nada, me explicó que Simone los había llamado y él y Tom debían volver porque su Papá había vuelto para pasar todo el 25 con ellos, lo entendía, tenían que pasar tiempo con su Papá, se notaba lo mucho que lo extrañaban, por lo que yo tendría que quedarme en casa el resto del día, pero aun así Bill me preguntó si quería que los acompañara aunque fuera solo un par de horas, pero preferí inventarle cualquier cosa para que disfrutara el único día que podía estar con él. Cuando estaban listos para marcharse, bajé las escaleras y les ofrecí “desayuno” por así decirlo, ya que no habíamos comido nada desde la cena, pero ellos me dijeron que iban a salir a Comer afuera todos juntos, por lo que tuve que quedarme callada, me gustaría tener a los Gemelos para mi solita, pero tenía que dejarlos ir, no para siempre por supuesto, jamás los dejaría ir.
-Cuídate mucho pequeñita, por favor, cualquier cosa solo llámame – Depositó un dulce besito en mi frente y estrechó sus brazos entre mi cintura, siempre se preocupaba tanto por mí – Sí Billy, Diviértete mucho, despreocúpate, no saldré a ningún lugar – apoyé mi cabeza en su hombro para después besarlo y apretujarlo más contra mí. – Bill… - Tom carraspeo haciendo señales con las manos para que nos separáramos – Que dulce eres suena cuando me llamas Billy- desvié la mirada de Tom hacia Bill
– Tú eres más dulce, mi Billy-
-Siempre seré tú Billy- Me besó por última vez y se separó despacito de mi cuerpo –
-Te Amo más que a mi propia vida, Cuídate mi Amor-
- Y yo a ti mi dulce Príncipe, Diviértete mucho con Tommy ¿Sí? – me sonrió y movió la cabeza en señal de un Sí, pronto tomó las llaves de su Audi y junto con Tom, quién tenía un panquecito en la boca, se aproximaron a salir por la puerta - ¡Saludos a Gordon, Chicos!- ellos se dieron la vuelta y me respondieron un “Sí” desde el auto de Bill, él me lanzó un beso, el cual atrape y me lo lleve directo a la boca, y también le lancé uno y los 2 se fueron alejando hasta que desaparecieron en la curva siguiente.
El día transcurrió muy rápido, no recuerdo muy bien lo que hice en todo el resto de la tarde, sólo recuerdo haberme tropezado con algo en el suelo de la cocina, me caí y me pegue en las rodillas, aunque no fue tanto preferí acostarme y descansar un poco, me sentía tan libre, tan relajada, tan Feliz. Todo estaba resultando magnífico, Bill y yo nos amábamos aún más con cada día que pasaba, mi padre tendría que acabar aceptando nuestra relación porque pronto tendríamos nuestro aniversario, me sentía la chica más afortunada del universo por tener a la persona más P e r f e c t a en mi vida.
Termine durmiendo unas 5 horas más, por lo que ya eran las 8 de la noche y me acordé de algo, mañana teníamos Instituto, y el señor Tanner nos pidió Pinturas Acrílicas, una tela especial para pinturas, pinceles, cintas, y miles de materiales, él fue el que decidió tener clases el 26, en vez de darnos unos días más libres, Ash. Y ahora tendría que salir a comprarlos, tomar un Taxi y salir, ya era tarde y la verdad no me gustaba salir de noche sola, pero tenía que ir a por ellos, la semana pasada Bill tuvo que pagar los platos rotos por mi culpa y no iba a dejar que se hiciera una costumbre. Me levanté perezosamente de mi cama y quedé sentada con las piernas fuera de esta y me sentí muy aliviada, ya no tenía el espantoso dolor de espalda ocasionado hace unas semanas atrás por un personaje específico, me levanté, me duché y busque unos Jeans y una chaqueta, saqué unos 15 dólares, si es que me faltaba más, saque otros 6 más, los puse en mi bolsito junto con mi celular y algunas mentitas, en realidad saqué todo lo que tenía en el bolsito elegante de la noche pasada y lo puse en mi bolso habitual, tomé la chaqueta, me la puse y cerré la puerta de mi cuarto mientras me aproximaba para bajar la escalera. Ya eran las 8:37, me había demorado demasiado pero aún sí tenía que salir igual, tome las llaves y salí de mi casa. Hacía mucho frío afuera, era una época muy helada, al menos aquí no nevaba mucho, pero aun así se podía sentir el frío ambiente, caminé unas cuantas cuadras pero aún no veía ninguna librería abierta, a esta hora no encontraría muchos lugares cerca, tendría que tomar un Taxi definitivamente, me acerqué a una vereda de la calle y espere a que pasara alguno, no había nadie a mi lado y me asusté un poco, tengo que admitirlo, pero vi las luces de uno a lo lejos y levanté mi brazo derecho para hacer una señal, pronto el Taxi se detuvo y abrí la puerta trasera para subirme. A mi lado se encontraban 2 hombres muy extraños, ambos estaban vestidos con Jeans negros y chaquetas de cuero, uno de ellos estaba ebrio y el otro tenía una botella de cerveza en las manos, el que estaba a la izquierda me lanzó una mirada de pies a cabeza y la mueca de su cara se tornó en una sonrisa de medio lado maléfica. - ¿Dónde? – Preguntó el chofer - ¿Cómo?- respondí al salir de mis pensamientos – A qué lugar desea que la lleve. – Ah sí, a… una librería, la más cercana de aquí, por favor – me sentía muy nerviosa dentro del vehículo, más aun con ese tipo mirándome de esa manera, decidí ignorarlo en el trayecto del viaje mirando por la ventana el oscuro cielo de la noche, estaba tan oscuro que casi no se veía nada en absoluto, estaba tensa y no movía ni un solo músculo de mi cuerpo, el hombre que se sienta a mi lado le dio un golpe en el brazo a su compañero y este me miró, me asuste y desvié nuevamente la mirada, seguidamente escuché una risita proveniente de este mismo, y cerré los ojos deseando con todas mis fuerzas poder salir de allí. – Esta es una de las librerías que siguen abiertas a estas horas, señorita, son 4 dólares – Gracias al cielo acabó el recorrido, anhelaba poder librarme de la mirada de esos hombres, rápidamente y con cuidado saqué los 4 billetes y se los entregué al chofer, abrí la puerta para poder bajarme y en cuanto lo hice, la puerta del otro extremo también se abrió, giré la cabeza y vi salir a los 2 hombres del Taxi, se reían y se golpeaban entre sí, cerré los ojos y me encaminé hacia la librería, no iba a correr, porque si lo hacía sería muy obvio que tenía miedo y los hombres acabarían atrapándome. Seguía escuchando sus risas y pasos detrás de mí, con el rabillo del ojo los miré y me seguían, pero cuando llegué al pomo de la puerta, estos 2 se quedaron afuera apoyados en las tiendas de al lado. Abrí la puerta y entré, adentro tenían calefacción y solo había una persona en el mesón de la librería, Solo a mí se me ocurría aparecer tan tarde por aquí, además tenía 2 pretendientes esperando mi salida, no me atormenté más y busque las pinturas acrílicas, no es que no me gustara el Arte, sino que el Profesor Tanner hacía que yo lo odiara, me di cuenta que no las vendían solas, tendría que comprar la caja completa y eso no me saldrían menos de 25 dólares, pero ya estaba aquí y no podía hacer otra cosa más que llevármelas, quizá aún tenía el resto del dinero que había usado para comprar el regalo de navidad a Simone, tome los pinceles, la tela, un mezclador, un Líquido y las demás cosas que había pedido el Señor Tanner, las cuales las había anotado en una de las notas que había escrito en mi Celular. Cuando terminé de buscar todo lo que necesitaba, me acerqué a la caja y por suerte me alcanzó el dinero, ni más ni menos, pero pensándolo bien, ¿Cómo iba a regresar ahora?, busqué con ansiedad en mi bolso algún billete o monedas sueltas, pero no habían, rebusqué de nuevo y encontré un pase de Autobús, oh no, no podía esperar uno a esta hora, de que pasan, Pasan, pero no sabía hasta que hora tendría que esperar, pensándolo bien, Bill podría prestarme algunas cosas, devolvería la mitad y así conseguiría dinero para un Taxi.- Disculpe… quisiera retirar algunas cosas, creo que me he quedado sin dinero para regresar – le expliqué a la cajera de la librería y vi como esta cerraba todo con llave y apagaba el computador y la máquina de facturas – Lo siento mucho, Señorita, pero ya cerramos y no puedo volver a encenderlo todo- .- Está bien, no se preocupe… Gracias.- que mala suerte, ahora tendría que esperar a un Autobús y no sé hasta qué horas de la noche estaría en la calle, la señora apagó las luces y todo se quedó oscuro, que desagradable persona, me di la vuelta y abrí la puerta como pude para salir.
Hacia muchísimo frío afuera, Incluso podía adivinar que iba a Llover, estaba por llover en cualquier momento y yo no tenía nada con qué abrigarme, ni un paraguas ni un abrigo, nada. Caminé unos cuantos pasos hacia el norte en busca de alguna estación de metro abierta o alguna parada de Autobús visible pero cada vez tenía más y más frio y no podía correr porque no veía nada, estaba demasiado oscuro y los faroles ya casi no alumbraban, me dio escalofríos al escuchar varios pasos detrás de mí, ¿Y si eran esos hombres de nuevo? Dios, no quería pensar en eso, pero no podía concentrarme en nada más, agudicé mi oído y me di cuenta que ambos me seguían, escuchaba 4 pasos que no iban al mismo ritmo, pero reconocí esas asquerosas risas, me tensé aún más y comencé a caminar con un ritmo más rápido, hasta que vi una tienda de Starbucks abierta, no lo pensé 2 veces y entré. De todos modos me hacía falta un café por el frío, tenía un Ticket en mi bolso para un café gratis, Bill me lo había dado porque había comido con Tom allí, cuando me lo dieron no podía quedarme allí para decir “Tengo miedo, hay 2 hombres afuera y tengo mucho miedo, llamen a mi mamá”, tuve que salir de todos modos de la tienda y como estaba tan oscuro no pude ver nada y seguí caminando en dirección Noreste y entonces escuché su voz – ¿A dónde vas hermosa?,¿Por qué tanta prisa? Acércate, no tengas miedo, no mordemos – Ambos hombres comenzaron a reírse, pero ¡yo no los podía ver!, sin detenerme, corrí lo que más pude por la calle, desesperada, sentía el corazón en las manos y el pulso iba a explotar en mis oídos en cualquier momento, mi corazón se aceleró y latía cada vez más rápido, tenía que correr hasta que encontrara algún otro lugar abierto, me metería adentro y llamaría a Bill para que viniera a por mí. Pero no sabía a donde me estaba dirigiendo, ¿Y si cruzaba la calle y me atropellaban? Entonces comenzó a Llover, en un segundo la lluvia se hizo cada vez más intensa y caían enormes gotas de agua en mis ojos, eso me dificultaba aún más la visión y en un auto-reflejo miré hacia atrás para asegurarme si los hombres me seguían o no y afirmativo, me estaban Siguiendo. Me puse tan nerviosa que comencé a correr mucho más deprisa y pude ver la puerta de una tienda, habían luces fosforescentes afuera, quizá era un Café, Agarré el pomo de la puerta y forcejee pero la puerta no cedía, le di un empujón desesperado convenciéndome de que se abriría pero fue inútil, la puerta no se podía abrir. Me enloquecí y de nuevo me puse a correr hasta que divisé una calle y corrí en dirección hacia ella, pero cuando estuve dentro, me di cuenta que era un Callejón sin salida, estaba perdida, además de asustada, nerviosa, paranoica y desesperada. Sin poder evitarlo comencé a llorar pero sin soltar mis sollozos, solo podía dejar caer mis lágrimas que se confundían con las gotas de lluvia, hasta que pensé y busque en mi bolso el celular, tenía que llamar a Bill donde quiera que estuviese. El celular llamó y él aun no contestaba, estaba tan nerviosa, no quería que los hombres aparecieran y me robaran el celular, aparte de las cosas que podrían hacerme estando sola sin nadie con quien refugiarme.
– ¿Sí? ¡Abby preciosa!, no esperaba que me llamaras a esta hora, pero sabes una cosa, Papá y…
- Bill… Bill… por favor ayúdame, ayúdame Bill, estoy sola, sola en un callejón sin salida y unos hombres me están persiguiendo amor, ven, por favor ven – mis palabras no se entendían porque no podía parar de llorar, estaba demasiado desesperada como para explicarle las cosas.
-¿Abby? ¿¡Qué Dices!? Dime dónde estás, ¡Dime alguna referencia, Abby! – no sabía qué decirle, estaba tan asustada, pero me acordé del nombre de la librería – No sé Bill… no sé, por favor ven, ven… - ¡ABBY, ABBY DIME DONDE ESTÁS!- Bill sonaba tan desesperado al igual que yo, tenía que controlarme un poco para poder decirle donde estaba, aunque pensándolo bien, yo tampoco sabía dónde – no sé muy bien el lugar exacto, pero estaba cerca de la librería Wenestay y corrí hacia el Norte, y ahora estoy en un callejón sin salida y no sé si esos hombres aún me siguen, Bill, estoy asustada.- articulé las palabras como pude imaginándome que estaba en la cocina de mi casa.- No te preocupes mi amor, iré lo más rápido que pueda, por favor quédate tranquila, nada malo va a pasar, Te lo prometo. No tengas miedo, yo estaré allí – y entonces Colgó, me sentía tan nada en esos momentos, sentía que si esos 2 tipos me llegaran a encontrar, yo me paralizaría y no podría moverme, pero no, tenía que ser fuerte, tenía que hacerlo solo por una razón en mi vida, no por mi papá, ni mamá, ni mis amigos, tenía que hacerlo por Bill.
Después de un rato me tranquilicé, incluso pude volver a respirar un poco menos agitada, porque al parecer no se oía ningún paso ni risa proveniente del comienzo del callejón, quise sentarme, pero el suelo estaba todo mojado y no paraba de llover, mi ropa estaba empapada y yo estaba completamente mojada, el café se había llenado de agua de lluvia por lo que termine botándolo al piso. Me asusté y me moví cuando escuche unos pasos de alguien que caminaba, si fueran ellos, los golpearía en su parte débil y me escaparía pero entonces me di cuenta que Bill no podría verme estando en este lugar, tenía que Salir de alguna u otra forma, por suerte había parado de llover, pero solo un instante, la lluvia estaba irregular. De a poco fui deslizándome pegada a la pared, hasta completar todo el callejón, me acerqué con cuidado hacia la orilla y miré hacia un lado ladeando un poco mi cabeza, y allí estaban, ambos hombres fumando y bebiendo como locos, tenía que ingeniármelas para poder salir con vida de ese lugar, pero si me disponía a correr ellos me verían y quizá esta vez no me dejarían escapar, pero tampoco podía quedarme expuesta a que me vieran, tenía que elegir una de las 2 opciones, hasta que me decidí por correr, ahora ya no tenía el café en las manos y sería mucho más fácil desplazarme, conté hasta 3 y corrí lo más rápido que pude en dirección Sur para volver al lugar en donde se encontraba la Librería. – ¡Mira, allí está! ¡Oye tú, no corras idiota! Regresa aquí, tenemos algo para ti preciosa, ¡Vamos por ella! – no presté atención a las voces de aquellos hombres, solo iba preocupada de algo; Correr. Cada momento se hacía más intenso, cada instante más aterrador, sentía el cansancio acumulándose en mis piernas, no sabía hasta qué punto podría aguantar porque tenía las piernas congeladas y en cualquier momento iba a caerme, disminuí la velocidad porque ya no podía más, estaba exhausta e incluso ya podía oír de mucho más de cerca las voces y los pasos de aquellos hombres que acabarían definitivamente con mi Vida, todo aquello con lo que soñé y espere se esfumaría ante mis ojos en un par de segundos, todo lo hermoso e increíble de mi vida iba a acabar y ya no quedaba más por hacer, había hecho todo lo posible para salir de esto pero no quedaban más opciones ni fuerzas para escapar, nadie podría encontrarme bajo la lluvia, estaba perdida, pero entonces…
Miré hacia adelante y allí estaba, bajándose de su Hermosísimo auto del color de la sangre, mis ojos podrían distinguirlo a kilómetros de distancia y no me equivocaría, era imposible confundirme con una belleza tan inexplicable, sin esperar más corrí en dirección hacia él hasta que sus brazos me cubrieron como Alas abrazándome y protegiéndome del peligro, con él ya no había nada que temer, estaba a salvo.
Continuará...
jueves, 26 de enero de 2012
Para Siempre ♥
domingo, 22 de enero de 2012
Capítulo 9; ¡Sam!
No sabía si quedarme quieta o moverme, mi corazón palpitaba muy rápido sólo no quería que fuera mi papá no quería que hubiera una pelea estando Bill y Tom aquí en mi casa pero los nervios me estaban matando ya no sentía ese mareo por el alcohol ya se me había pasado la borrachera por el susto que tenía. Escuchaba los pasos dirigirse hacía otro lugar no hacía mi cuarto podía empezar a respirar entonces decidí salir a ver por si era mi él, si me haría una pelea sería fuera de mi cuarto para que ellos no escucharan tanto. Abrí mi puerta, pero no había nadie, abrí la puerta del cuarto de mi papá efectivamente estaba alguien allí.




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