viernes, 13 de julio de 2012

Se alejaron, tanto, que ni siquiera podían verse. Pero olvidaron un detalle importante: por mucho que se alejen, el mundo es redondo, y llegará el punto en el que se reencuentren, y esa vez, será para siempre.



¿Es ficción?, ¿son recuerdos?
No indagues linda amiga, es mi corazón que habla,
O eso, o nada,
Te tengo, recojo las alas y en pleno vuelo las despliego sin miedo 
Así hasta el infinito cercano de tu rostro,
Ese que no recuerdo.


“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”.


lunes, 9 de julio de 2012

Capitulo 14; Nuevo look




Narra Tom: 


Salí de allí con gran rapidez, no había visto antes a su padre, que por cierto no se parece nada a ella. Abby era ese ángel que todos deseaban. 

Abrí mi auto para viajar a Dios sabrá dónde. Aun no era tan tarde para hacer algo, parecía ilógico, pero quería parecerme a él, quería parecerme a mi hermano, quería que ella se enamorara de mi y ¿Qué mejor forma que siendo igual que él?. Así esto me estuviera costando todo lo que tenía, lo que estaba empezando a sentir por esta chica me estaba volviendo loco...y entonces me detuvo algo, algo que se llama culpa. 

-¿Thomas?- Escuché como mencionaban mi nombre completo. -Tommy- miré a la izquierda, y su cara me llevo al pasado. -Es que acaso..¿Te has olvidado de mí..cariño?-enfatizo esa palabra y tuve esa sensación en el estomago que había dejado de sentir hace mucho. 
-Vaya..pero si te has puesto más guapo- Dijo con la voz que había tratado de olvidar. Estaba en shock, no sabia que decir o hacer. Y el semáforo cambio. -Venga..sígueme- Me guiño el ojo y yo no tenía más remedio que seguirle, aún recordaba ese BMW y como olvidarme de esa chica. Conducía como si hubiera perdido el sentido de todo y ya no importaba nada más sólo aquella persona que me había hecho daño hace meses atrás, era como si me hubiera vuelto a drogar con ella, condujo hasta un pequeño parque afuera de la ciudad, nunca antes había estado allí. Detuvo, se bajo, y se recostó a su lujoso auto, yo le seguí el juego como solía hacerlo antes. 
-Entonces Tommy..¿No vas a hablarme?- pregunto con su voz seductora, pero yo no tenía palabras en ese momento, no dejaba de pensar en el pasado.

*FLASHBACK*

Ultimo Agosto, decidí pasar unos meses lejos de casa, lejos de mi hermano, de todo, de alguna manera me estaba dejando llevar por otras deseos, por otras experiencias. El lugar donde estaba no era correcto, pero a mi me gustaba, sólo iba a fiestas y desordenes, "estaba dándome la buena vida". En una de esas fiestas conocí a Alex, la chica de la que me había enamorado por primera vez..Era hermosa, no sólo su cara, también su cuerpo..y allí estaba problema, su cuerpo. Alex era el deseo de todos los chicos, había estado con la mayoría de ellos, aunque yo lo sabia quería acercarme.

*FIN DEL FLASHBACK*

-¿Qué haces aquí, Alexandra?-Pregunte nervioso- Ya ni siquiera te vistes como antes- le dije con un poco de rabia. -¿Qué hago aquí? Humm..es muy fácil, Tommy..-Note algo de nervios en su voz, definitivamente esta chica había cambiado.-Tú eres la razón de que este aquí- Se acerco a mí, pero yo me aleje, no me dejaría llevar otra vez.-Han pensado varios meses, ¿Por qué regresas ahora? No encuentro respuestas, ni motivos para perdonarte..Olvídalo, Alexandra, entre nosotros nunca habrá nada-Hubo un silencio mientras observaba su rostro, todo era diferente en ella, incluso su ropa- Yo..no sé..no tengo palabras, Tommy- Y una furia se apodero de mi -No me llames así. Vete de aquí, este no es tu lugar, regresa a donde perteneces.- entre a mi coche, saliendo de ese lugar dejando a aquella chica allí. Alex era diferente ahora, su mirada, de alguna manera era sincera, diferente. Pero no podía olvidar lo que había pasado, nunca olvidaría eso. 

Llegue a mi casa, tome una ducha y me tumbe en la cama, revise mi móvil, un mensaje.

"¿Llegaste a casa? Escríbeme cuando lo hayas hecho. Te quiero. 
-A&B xx" 

Lo leí en voz alta, era Abby, no pude evitar sonreír, después de lo que había pasado, no quería pensar mas en Alex, sólo en Abby, en esa chica "prohibida". Le respondí lo siguiente; 

"¿Entonces te preocupas por mí? Te paso buscando mañana temprano nos vemos hasta entonces. Te quiere más Tom"

Y me dormí. 

6 de la mañana, revise el móvil de nuevo pero no había mensaje alguno, me levante, hice un poco de ejercicios hasta que dieron las 8, tome una ducha mientras sonaba el teléfono. -¿Hola?-Era ella, no pude evitar sonreír-¿Sí? ¿Con quién desea hablar usted, señorita?-Cambie mi voz para jugarle una broma-¿Esta Tom?-notaba su confusión-¿Tom? ¿No querrá usted decir el chico más guapo del universo?- Y me reí- Eres un idiota hahahaha- Su risa era simplemente música para mis oídos- ¿Cuando vendrás? Me he despertado temprano sólo por ti!- Esta chica no dejaba de ponerme las cosas difíciles-Estaré allá en 5 minutos. Cuéntalos-colgué el teléfono y tome un poco de dinero, ya estaba vestido, tome mi móvil y salí de allí. 

6 minutos y ya estaba en su casa, toque la bocina y entonces salió..Vaya, era perfecta. 

-Llegas un minuto tarde- dijo sonriendo, entro a mi auto y me abrazo-¿A dónde vamos?- pregunto- ya lo verás- le conteste guiñando el ojo. Conduje hasta el centro comercial. -Haré algo para impresionarte, será diferente- Abrí la puerta del coche para que ella se bajara-Será mejor que te esfuerces-río- Ven, vamos- y le tome de la mano sin querer ¿Qué estaba haciendo? Pero ella no se soltó hasta que entramos al centro comercial. Fuimos a comprar ropa, y luego me cortarían el cabello, así transcurrió toda la mañana, entre risas y bromas. Ya estaba listo para salir, me vi al espejo, era diferente pero me veía totalmente guapo. Mejor de lo que espere. Salí del vestuario para esperar su respuesta.

Al ver su cara pude notar que totalmente le gusto. De alguna manera le había gustado y yo no podía estar más feliz. -¿Ese eres tú? Te ves..realmente bien!- y me abrazo- Soy una buena acompañante ¿no crees?- Había dejado que ella escogiera todo, esto era por ella- Claro que lo eres, tonta- y los dos nos reímos. 

Su cara cambio de repente -Bueno es hora de las visitas, de ver a mi novio-Enfatizo la palabra "novio" como si doliera en mi pecho, tan sólo trate de ocultarlo - Es cierto, hora de irnos- No quiso hablar más. Llegamos a mi coche y abrí su puerta como de costumbre, prendí la radio y comencé a pasar de estación aunque ninguna canción era de mi agrado-Espera-puso su mano en la mía -Heart Vacancy, déjala por favor- ¿Y si no quiero?- conteste retándola- No te voy a querer más. - Dijo sonriendo, le hice un gesto con los ojos, deje sonando la canción, y describía cosas que sentía ahora. Canto toda la canción, incluso cantaba mejor que los chicos, - Es mejor tu versión- No pude evitar mencionarlo, pude ver el rubor en sus mejillas- Gracias - me regalo otra de esas sonrisas hermosas, sólo que ahora era diferente porque sus mejillas estaban rosadas. Llegamos al hospital..

domingo, 18 de marzo de 2012

Capítulo 13; Acuerdo.


Pasaron varias horas desde que visitamos a Bill, cuando lo vi no pude evitar emocionarme, saber que él volvería en pocas semanas a casa me ponía más que contenta, Tom y yo decidimos ir a dar un paseo por un parque cercano al hospital mientras a Bill le hacían algunas revisiones y curaciones, después me iría a despedir de el para volver en la tarde, ya que teníamos que ir al instituto mañana en la mañana. Cuando salimos, Tom me compró un helado y él comió del mío, íbamos así hasta que se acabó, eso fue un poco raro también, pero no quise decirle nada, me sentía rara diciéndole eso así que mejor decidí actuar normal. El tiempo con Tom era hermoso y divertido, realmente me encantaba estar con él, nos reíamos de cualquier cosa, hablábamos de nosotros, de nuestra infancia, de cómo fue todo antes de conocernos, y así se pasaba el tiempo, entre risas, abrazos y anécdotas, si no me equivoco dimos como 3 vueltas completas por todo el parque que de por sí era como un estadio. En un momento Tom me subió a su espalda y comenzó a correr como loco por el césped del parque hasta que tropezó con una lata de refresco y me caí sobre el césped mojado.
-Tom, me las pagarás, ¡estoy mojada! – le espeté entre risas

-Bueno, ¿Aceptas cheques? ¿Tarjeta de crédito? ¿Efectivo?

- Gracioso, ahora ayúdame – hice un gesto de enojo fingido y cuando él estiro su mano para ayudarme yo lo empujé hacía mí y él se cayó.

- Oh no, esto tampoco se quedará así Abby – Tom se paró, y seguidamente me tomó en brazos llevándome a no sé dónde, yo traté de resistirme, pero era imposible estando presa de él.

-Ahora veamos si tanto te gusta el agua, tramposa. – él me bajó y cuando me di cuenta estábamos sobre un regadero, se encendió porque Tom lo pisó y nos mojamos completos. Fue tan divertido, Saltábamos, hacíamos rondas con las manos, nos lanzábamos agua con la boca, todo. Tom dejaba ver su mejor lado ahora conmigo, conmigo se comportaba diferente y eso me hacía quererlo aún más, me gustaba que fuera así.
Después de empaparnos, nos fuimos caminando hacia el hospital, pero Tom me dijo que no podíamos ir así y menos entrar, los guardias no nos dejarían, pero me dolía no poder despedirme de Bill, yo quería verlo, besarlo, abrazarlo y decirle lo mucho que lo amo.

-Tom, ¿puedes llevarme a mi casa para cambiarme e ir a despedirme de Bill?

-Esto… es muy tarde Abby, es mejor que lo dejemos descansar. – parecía como si no quisiera llevarme.
-¿No quieres ir? Si no quieres está bien Tom, lo extrañaré de todos modos.
-Pero si puede cuidarse Abby, no es tan importante.- ¿Ah?
-¿Qué? No Tom, claro que es importante, Bill está delicado y yo… -
-Bueno, Vamos Abby. – su tono de voz sonó como si… como si le molestara que me preocupara de Bill, no lo entendí.
-No Tom, tienes razón, es tarde y Billy necesita descansar, lo llamaré al teléfono de su habitación-
-Ok- eso fue todo lo que me dijo.

Durante todo el camino Tom y yo no hablamos, él coloco la radio para evadir el incómodo silencio. Su rostro tenía los rasgos comprimidos, de vez en cuando fruncía el ceño, es como si estuviera pensando algo que lo molestara, algo que lo hiciera enojar, pero preferí no meterme, solo iba mirando por la ventana durante el trayecto hacia mi casa. De verdad quería hablarle a Bill, al menos poder escuchar su voz, pero no quería pedirle el número de su habitación a Tom, al menos ya no ahora.

-Gracias Tommy, lo siento si te molestó algo… - no me dejó terminar la frase
-No, hermosa, no pasa nada, todo está bien- su estado de ánimo cambió completamente, ya no estaba enojado y parecía feliz.
-Lo pasé muy bien esta tarde, fue muy divertido- le dije
-Tenemos que repetirlo Abby, me encantas. – me confundí con la última palabra
-¿Cómo, Tommy? – se me salió la pregunta sin querer.
-Digo…me encantó. Si, si, la tarde, me encantó la tarde- parecía nervioso, pero creo que me estaba imaginando muchas cosas locas.
-A mí también, fuiste muy dulce hoy, no conocía esa parte de ti- le sonreí y él de inmediato me la devolvió, me miro a los ojos  y otra vez me puse nerviosa, era como si él quisiera sumergirme en sus ojos cada vez más profundo.
-¿Te acompaño hasta la puerta? – me ofreció su mano
-Claro, por qué no Tom, si quieres puedes entrar, tengo algunas cosas para Simone- me acordé que tenía algunas cosas para ella, le encantarían.

Tom se bajó de su Audi y me ayudó a bajar, pero fue extraño, él no tenía la misma manera de tomarme para ayudarme a bajar como Bill, pero igual se lo agradecí. Caminamos hasta mi puerta y noté algo raro, las luces del comedor estaban encendidas. Ay no, por favor que no sea mi padre, quizá puede ser Sam, si, pensaré que es Sam.

Tom abrió la puerta principal pero se cayeron las llaves al suelo por lo que tuve que agacharme para recogerlas mientras Tom entraba primero, cuando me paré, me sacudí la ropa y escuché su voz.

-¿Quién eres tú? ¿Por qué están tan mojados? – mi Papá le llamo la atención a Tom, pero no sonó duro.
-Buenas Noches, Señor Hagen. Mi nombre es Tom y soy su n… - lo interrumpí antes que pronunciara el apellido-
-Un amigo. Es un amigo papá- mi papá me fulminó con la mirada.
-Esto... nos vemos mañana Abby, Adiós- mi papá se dio la vuelta y Tom rápidamente me besó en la comisura de los labios, me quedé helada, definitivamente no me esperaba eso. Tom me sonrió y después cerró la puerta tras él. Wow.
Una tormenta de emociones extrañas recorrían cada terminación nerviosa de mi cuerpo, miles de estímulos y sensaciones me invadían, no lo entendía, tenía muchas dudas y eso me hacía confundirme demasiado, era raro que Tom… nada, es solo mi imaginación.

Estaba a punto de subir la escalera cuando mi padre me llama la atención.
-Abby, necesito hablar contigo, ¿puedes venir? – su voz sonaba amable. Me di la vuelta e hice un sonido con la boca para hacerle entender que le pondría atención.
-Mira, antes que todo te comentaré un poco sobre lo que estuve buscando hace días- mi padre comenzó con una charla espantosa, pero lo escuché.

-Hace unos días comenzó la temporada de Heroína, es una época de muchas ganancias, se vende como pan caliente Abby, tenemos mucho trabajo por hacer y necesito que tú… - lo interrumpí
-No… yo no haré eso-
-¿Ah no? ¿Entonces quién paga por ti?
-Papá, lo siento, yo acepto tu ocupación, tu trabajo y vivo con ello, de acuerdo, pero yo no quiero ser parte de él.- traté de ser lo más clara posible.
-Esto no es porque tú no quieres, es lo que yo quiero.-
-¡No puedes obligarme a vender drogas! – no lo haría.
-Entonces. Tendré que tomar otras decisiones.- odio a mi padre. Lo odio.
-Mira Abbigail. Si no me vas a ayudar a vender este oro, no verás más a Bill.-
-¿Qué? ¡No puedes negarme eso papá! Eso no –
-Entonces ¿lo harás? O ¿quieres algo más?- no podía negarme eso, pero conociéndolo lo hará.
-Pero si lo hago, qué me das a mí.- traté de seguir su juego. Además conocía a muchos chicos que le compraban a mi padre, pero no les vendería.
-No lo sé, dime qué quieres y lo aceptaré.- dijo él
-Bien, quiero que dejes entrar a Bill cuantas veces quiera a Casa, quiero que me dejes verlo cuando yo quiera y poder salir con el cuándo yo quiera. Eso o nada. Sé que es mucho para  ti pero así te facilitaría el trabajo.-
-Eres lista, bastante. Está bien, podrás hacer lo que quieras con Bill. Ahora ve en dirección al patio y coge los sobres. –
Una vez fuera de la casa, me di cuenta que mi padre se había obsesionado con esta droga, yo no podría venderla, nunca les haría un daño tan grave como lo hace la Heroína a las personas con las que convivo, jamás. Tendría que buscar algún pretexto o algo que hacer con los paquetes, algo para poder conseguir el dinero, fuese lo que fuese.

Continuara...

domingo, 4 de marzo de 2012

Capítulo 13; Roce.

Por Abby.


Después de algunos minutos, quizá media hora, noté que alguien abría las puertas de la sala de espera violentamente, y allí estaba él, su gemelo; Tom. Pude distinguir entre sus rasgos que algo malo le sucedía, sin saber lo que había pasado, porque yo era la única que lo sabía hasta ahora, aún no le contaba todo lo sucedido a él pero me asustaba que reaccionara de alguna otra manera. Lentamente una lágrima comenzó a deslizarse por la mejilla derecha de Tom, él estaba llorando y eso me partió el alma el triple de veces más, si él estaba llorando era porque las cosas no iban nada bien. Me paré y lo abracé, el me devolvió el abrazo y colocó su cabeza sobre mi hombro, después pude ver que se aproximaban Simone y Gordon a la sala de espera. Tom y yo nos sentamos cerca de la ventana del hospital, él me conto que él podía sentir exactamente todo lo que Bill sentía, ellos tenían una conexión fuera de lo común por el hecho de ser Gemelos, me contó que cuando esos hombres golpearon a Bill, él sintió un nudo en el estómago y una punzada en el pecho que lo hizo reaccionar de esa manera. A todo esto le pregunté por qué se puso a llorar cuando me vio, eso me tenía muy asustada, pero él me contó que cuando entró en el hospital el ambiente era tenso y aterrorizador y que de apoco se fue debilitando.
-¿Cómo crees que sigue Bill ahora, Tom? – yo tenía mi cabeza apoyada sobre el pecho de Tom, él me hacía sentir segura.
-Creo que todo va bien ahora, la presión que sentía ya desapareció, no te preocupes Abby- se acercó a mi rostro y me sonrió. No sabía que Tom tenía unos ojos tan hermosos, se parecían a los de Bill, pero prácticamente no eran iguales.
-Perdóname- no pude apartarme de sus ojos.
-¿Por qué lo dices, hermosa? No tienes nada de que disculparte, no fue tu culpa – me comencé a colocar nerviosa, Tom estaba demasiado cerca de mi rostro.
-Porque se robaron el Audi de Bill y yo no pude detenerlos, me quede en blanco como tonta sin poder reaccionar, soy una inútil. – desvié la mirada de sus ojos hacia el piso, realmente me sentía mal.
-Oh pero si eso no es nada Abby, el Audi de Bill y el mío tienen GPS, Papá ya les avisó a la policía y no tardaran en encontrar a esos hombres – su voz era tan dulce y calmada que podía relajarme, entonces subí la mirada y él aun no quitaba sus ojos de mí.
-Tus ojos son realmente hermosos, Abby.me encanta que sean Verdes- Tom se acercaba cada vez hacia mí, no podía quitar mis ojos de los suyos, era como si me gustara, pero en ellos encontré algo que era mío, ellos me recordaban a Bill. Cómo me gustaría poder mirarlo otra vez, poder estar ahora con él, protegerlo, cuidarlo y Jamás volver a separarnos. De pronto me sentí muy nerviosa, y ahora podía sentir el aliento de Tom chocando contra mi nariz,  y entonces se pasó lo que supuse que pasaría, nos besamos. No sabía qué hacer, no sabía si devolverle el beso o no, pero sus labios eran tan suaves y delicados que no pude evitar moverlos al ritmo de los suyos, de repente me acordé de aquella tarde de otoño en la que Bill y yo nos enamoramos y posé una de mis manos en la mejilla de Tom. Esperen un momento, ¿¡Tom!? Oh dios, qué estábamos haciendo, no podía seguir, me di cuenta y al instante me separé de él, ambos nos miramos avergonzados y bajamos la mirada, después nadie articulo alguna palabra.
Ya Habían pasado unas 4 o 5 horas desde el accidente y yo me quedé dormida en los brazos de Tom, estaba tan cómoda en ellos que no me tomé la molestia de alejarme, es que yo lo quería, obvio, pero no como algo más, aunque… ¿y ese beso?, ahora me estaba confundiendo.
Me desperté abruptamente al sentir que Tom se paró del asiento y me sostuvo la mano para que me levantara junto con él, al frente estaba el Médico que estaba tratando a Bill, nos acercamos todos juntos y él nos explicó que las heridas que había sufrido Bill habían traspasado su cráneo, obligando a someterlo a una pequeña operación. El médico nos explicó que estuvo a tiempo de llegar al hospital, porque uno de los vidrios había roto un pequeño vaso sanguíneo que provoco que se desangrara con más velocidad. Gracias a Dios estaba Bien y fuera de peligro. También nos explicó que ahora estaba en los cuidados intensivos y que era mejor que nos fuéramos porque él debía descansar. Pero eso no fue problema porque a la mañana siguiente yo iría de todos modos temprano para estar con él.
Tom me tomó la mano y me preguntó si quería quedarme un rato en su casa y que después él me dejaría a la mía, pero en realidad vi la hora y eran las 2:30 y no creo que sería buena idea, yo estaba muy cansada, pero Tom me insistió hasta que acepté, en mi casa estaría sola y quizá tampoco lograría conciliar bien el sueño. Cuando salimos del Hospital yo me senté en el asiento del copiloto y sus padres iban de pasajeros. Durante todo el camino estuve pensando en lo que pasó con Tom en la sala hace unos cuantos minutos atrás, pero decidí no darle más vueltas al asunto y pensar que solo fue una casualidad porque ambos estábamos en distancias muy cortas, eso es todo.
Cuando llegamos, Tom me ofreció su ropa para que me pudiera cambiar porque la mía estaba toda llena de sangre, me pasó su ropa y me metí a la ducha. Cuando salí Tom y yo nos dirigimos hacía su cuarto, en él estaban sus cosas y las cosas de Bill, obviamente dormían en la misma habitación. Tom abrió la puerta y me hizo pasar primero, todo era como de costumbre, como hace 1 noche atrás. Me recosté en la cama y Tom se sentó a mi lado, estaba muy cómoda allí y no sentía miedo, podía respirar el aire tranquilo de la habitación, además de ver un pequeño rayo de luz que se colaba entre la cortina de la ventana. Amaba estar aquí, amaba poder formar parte de su familia, Los amaba a ellos. Después de un largo minuto de silencio, Tom habló.
-Abby, ¿Qué fue lo que en realidad ocurrió? – me miró a los ojos y de nuevo me puse nerviosa.
-Eh... esto… yo fui a comprar los materiales para mañana y entonces esos hombres me comenzaron a… a… a seguir – Dios, que tonta, pero es que sus ojos me tenían atrapada.
-Pero de todos modos, mañana no iremos al Instituto, tenemos que ir a ver a Bill temprano- me sonrió, dios, como amaba que me sonriera.
-S… Sí, después nos arreglamos como podemos con el señor Ta… Tanner-  desvié la mirada hacia la ventana, Tom había apagado la luz y solo podíamos ver por el pequeño rayito de luz, estaba todo tan calmado pero me comencé a sentir nerviosa. Tom comenzó a hacerme un pequeño masaje en la cabeza, y con su otro brazo me tenía tomada la espalda, él de apoco de incorporó a la cama hasta quedar acostado justo al lado mío. Olía tan bien, tenía ese típico olor a chico rudo, pero él no era así, era un ángel igual de hermoso que Bill, como extrañaba estar con él. La noche quizá sería muy larga.
 Cuando amaneció me sorprendí al ver que tenía mis brazos alrededor del cuerpo Tom y este me tenía abrazada desde la cintura, fue muy raro. Me moví un poco para levantarme sin hacer ningún ruido, pero él también se levantó y dijo mi nombre muy despacio. Yo quería que Tom me llevara a mi casa para poder cambiarme de ropa e ir a ver a Bill, pero de seguro tomaríamos desayuno primero, para mi Bill era lo primordial ahora, no importaba nada ni nadie más que él. Cuando Tom se despertó me dijo que desayunáramos y cuando termináramos todos nos iríamos a mi casa y ellos me esperarían hasta que me cambiara de ropa para ir al Hospital. Claramente Gordon se despidió una vez que todos terminamos y dijo que estaría al tanto de todos los progresos de Bill, se notaba que con el dolor de su alma debía marcharse, como todo padre se preocupaba por Bill, en cambio si yo me hubiera lanzado por la ventana ayer, mi padre ni se hubiese enterado.
-¿Estás lista?- me preguntó Tom cuando me entrego mi ropa limpia.
-Sí Tom, podemos irnos y muchas gracias por la ropa, la lavaré y te la entregaré mañana- Fue un gesto muy lindo de su parte, Tom jamás lavaba ropa.
-No tienes por qué lavarla Abby, yo puedo hacerlo, además me gusta tu aroma- me dio algo raro cuando él dijo eso, tu voz sonó un poco… ¿seductora?
Una vez todo listo, nos dirigimos los 3 hacía el Audi de Tom, eran como las 9 de la mañana cuando salimos de casa y nos dirigimos hacía el hospital. Por cierto le preguntaría sobre eso ahora.
-¿Sabes algo del Audi de Bill? – le pregunté a Tom que conducía a mi lado
-Creo que no, Abby, no he hablado con la policía aún, pero los llamaré en un rato más- nos fuimos todo el camino conversando de cualquier cosa, incluyendo a Simone, se nos pasó el tiempo muy rápido cuando llegamos al Hospital. Una vez dentro preguntamos por Bill Kaulitz y nos dijeron que se encontraba en el piso 5 en la sala de cuidados intensivos. Nos subimos los 3 a un ascensor y en cuanto llegamos al piso 5to, buscamos la habitación n°483,  la encontramos de inmediato, estaba justo al lado de los baños para el personal de Aseo. Estaba nerviosa, muy nerviosa, no sabía si estaría despierto o dormido, pero junte fuerzas y abrí despacio la puerta.
Cuando di los primeros pasos me sorprendí al ver a mi novio cubierto de cables, tenía un respirador artificial en la nariz, cables en la cabeza y en el pecho, y el suero que colgaba de  una bolsita inyectado a su vena en el brazo izquierdo. Cuando lo vi él estaba despierto y sus ojos se humedecieron, no pude evitarlo también y se me cayeron algunas lágrimas por la emoción, Corrí hacia donde estaba Bill y me situé al lado de la camilla, nos miramos por un largo segundo que se hizo interminable y sus cejas se torcieron y comenzó a llorar.
-Oh no, no llores mi Vida, ya estoy aquí, ya estamos Juntos – tomé su mano y con la otra traté de secar sus lágrimas. Era tan feliz al verlo, su carita de ángel seguía siendo la misma, pero tenía una venda cerca de la ceja izquierda, su cabeza estaba vendada y sus brazos estaban fríos. Estuve un buen rato con él, Bill me decía que me amaba, que estaba feliz de poder verme, que yo era su única razón para seguir con vida, me contó que en el momento que pasó todo, no le quedaron más fuerzas por el dolor, pero cuando oyó mi voz no dudo en que debía seguir y no podía irse porque nuestro amor es más fuerte que la muerte. Tom se acercó y Simone lo ayudo a poder inclinarse un poco, él se notaba mucho más feliz y con más ánimo, estaba delicado pero las cosas no iban a empeorar, los médicos hicieron lo suyo y todo saldría bien. Más allá de todo, más allá de lo interminable, nuestro amor vivirá y renacerá por siempre.

Capítulo 11; Hospital

Por Abby.



En cuanto estuve sobre los brazos de mi ángel me olvidé completamente del mundo,
 era como si la gravedad no fuera una excusa para poder volar, estaba dispersa en
 un lugar más allá de la razón y de la Psicología, estaba en Calma, Segura, estaba con él.
 Todo el miedo que había atormentado a mi corazón se esfumó en un abrir y cerrar de ojos, me sentí tan feliz cuando él colocó una de sus manos sobre mi mejilla y me miró a los ojos, él era un ángel sin alas, era lo más hermoso que mis ojos pudieron haber visto, despacio se acercó a mi rostro y posó sus labios sobre los míos, fue un beso corto pero especial, con muchos sentimientos, un beso que hacía desaparecer toda la nostalgia que habíamos pasado desde la última llamada.
Pero un momento, ¿Y los hombres?, cuando me acordé de ellos me separé rápido de los brazos de Bill, me di la vuelta y allí estaban, parados como idiotas mirándome con odio.
-¿Con que vino tu príncipe a rescatarte, preciosa? – El más alto me habló con un tono de burla y pude notar que Bill se aproximaba hacia ellos, entonces lo tomé del brazo y lo frené.
- Imbéciles.-  Fue la única palabra que articulo Bill
- ¿Cómo fue que nos llamaste, niñito?
-Imbéciles Alcohólicos- esta vez sonaba mucho más enojado – Les partiré la cara por haber tratado de acercarse a mi novia, váyanse de aquí, Idiotas-
-Oh, no vengas a hacerte el superhéroe aquí flacucho, no eres nadie para llamarnos así- El hombre que había hablado hace unos minutos volvió a dirigirse a Bill pero ahora con un tono amenazador.
-¿Nadie? Aquí los que son Nadie son ustedes par de Borrachos, LARGO.- Bill ya no aguantaba las ganas de golpear a esos dos pero yo aún sostenía su brazo.
-Pero que hermoso Auto tienes eh, ¿por qué no damos una vuelta Juntos? – esta vez el más pequeño habló después de darle un trago a su botella de vino.
- Ya me cansaron. Abby, Vamos, sube al Auto ahora. Te alcanzo en seguida.
-Pero Bill… - quería que nos marcháramos Juntos, comencé a tener miedo de nuevo
-Ahora. – después de escucharlo me dirigí inmediatamente hacia el Auto, espero que Bill no haga ninguna estupidez, solo quería llegar a casa con él. Dentro del auto me recosté en el asiento, y estiré mi cabeza hacia atrás, me sentía tan cansada, no podía creer que estuve a punto de ser víctima de esos dos horribles hombres, si no fuera por Bill no estaría con vida, es más, si no fuera por Bill yo no viviría, es prácticamente como el Aire, sin aire, te asfixias, tus células se comienzan a morir hasta que llega al punto final en que tu corazón deja de latir. Pasaron varios minutos y Bill aún no volvía, me estaba asustando, quizá qué estaba haciendo, decidí bajarme a ver qué pasaba, tomé una pequeña cuchilla que Bill guardaba en su Audi dentro del portavasos, y me bajé dejando la puerta abierta. Cuando me asomé Bill estaba discutiendo con los 2 tipos esos hasta que uno de ellos perdió el control y se abalanzó sobre Bill, él trato de defenderse colocando ambos brazos sobre los hombros del hombre más alto, de todos modos Bill les ganaba por muchos Centímetros, si gritaba Bill me miraría y el hombre lo golpearía, pero tampoco podía quedarme como tonta parada mirando como golpeaban a mi Novio. Me acerqué y no aguanté más hasta que les grité.
-¡Ya basta! ¡Paren por favor! – no se me ocurrió nada más inteligente
-¿Abby?- gritó Bill dándose la vuelta para verificar que era yo la que gritaba, pero entonces todo pasó muy rápido frente a mis ojos, en el momento en que Bill se dio la vuelta hacia mí el hombre pequeño que sostenía la botella de vidrio la estrelló en la cabeza de mi novio y esta se hizo mil pedazos, Bill se llevó una mano a la cabeza y de apoco fue cayendo hasta quedar completamente sobre el piso. Me quedé de piedra, no podía creer lo que había pasado, pero cuando logré no sé cómo reaccionar corrí hacía donde estaba Bill. Corrí y me acosté de rodillas sobre el suelo mojado, comencé a llorar desesperadamente al ver que Bill tenía sangre en toda la cara, incluso podía ver pedacitos de vidrio en su cabeza, de apoco él abrió sus ojos e hizo un gesto de dolor al sentir el contacto de mi mano sobre su cabeza, tenía que llevarlo de urgencias al hospital, pero cuando escuché unas risas, me di la vuelta y pude ver como los dos hombres corrían hacia el Audi de Bill y se subían a él, uno de ellos pisó el acelerador a más no poder y se esfumaron en la oscuridad, Dios, ¡se robaron el Audi de Bill! Ahora no sé cómo lo llevaría, pero no podía pensar con claridad, mi mente estaba en blanco.
-Bill, ¿me escuchas? ¿Estás bien, amor? – comencé a llorar nuevamente sosteniendo su cabeza con ambas manos, mis manos se llenaron de sangre al instante.
-Dios mío Bill, te estás desangrando, ay no, ¿Bill?, Bill por favor dime algo, lo que sea, por dios… - no lo aguantaba más, lloraba cada vez más sin control alguno, soy tan pero tan tonta, tenía que pensar rápido, esto era grave y no tenía todo el tiempo del mundo.
-¿A.. Abby? – Paré de llorar cuando escuché su voz y lo miré- Llama al …911 – después de oírlo dejé su cabeza sobre mis piernas y busqué mi celular en mi bolso tan rápido que todo se me caía y no lo podía encontrar. Abby, debes relajarte y actuar bien- me dije a mi misma hasta poder tomarlo y marcar con desesperación los 3 benditos números. Se tardaron un poco en contestar pero al segundo después les conté y pedí una ambulancia de urgencias, pude decirles la dirección porque delante de mí había un letrero de la calle, cuando les corté, me dirigí directamente hacía Bill.
-Bill, por favor sé fuerte, la ambulancia ya viene en camino, yo estoy aquí contigo, por favor resiste- tomé su mano y me la llevé hacía el pecho para que sintiera mi corazón, este latía tan rápido que en cualquier momento se escaparía de mi pecho dejando un gran agujero. Ver a Bill así me destrozaba el alma, no abría los ojos, pero si respiraba, porque con la otra mano podía sentir su corazón y su respiración entrecortada, realmente me estaba asustando.
-Abby… me duele mucho la cabeza – apenas pude oír  lo que él me trato de decir, es más parecía un susurro.
-Aguanta por favor, ya todo pasará  y volverá a la normalidad, te necesito Bill, por favor… - soy tan débil que comencé a soltar sollozos nuevamente, me sentía tan agobiada, tan asustada e inútil, si dejara de ser tan tonta hubiese podido ayudar a Bill, pero no, ni yo misma me puedo cuidar sola. Alcé la cabeza cuando escuché la sirena de la Ambulancia, sostuve la cabeza de Bill y le dije que ya habían llegado, me paré cuando 2 paramédicos trajeron una camilla y lo colocaron sobre ella, colocaron algunas cuerdas y se lo llevaron hacia la Ambulancia. - ¿Puedo ir con ustedes?- le pregunté a uno de ellos para poder irme detrás, él me respondió que sí y como pude me subí a la parte trasera de la ambulancia. Los paramédicos le colocaron a Bill una especie de molde plástico debajo de su cabeza, ya que no podían colocarle alguna venda por los pedazos de vidrio que tenía incrustados. Le rompieron la ropa para colocarle unos aparatos en el pecho y un respirador artificial, pude ver en la pantalla de la máquina los latidos del corazón de Bill y estos eran cada vez más irregulares. En cualquier momento me iba a desmayar, no podía ver ni oler la sangre, ahora que estaba todo con luz podía ver mis manos y todo mi cuerpo cubierto de esta, me comencé a marear y uno de los paramédicos me sostuvo y me hizo recostar en el suelo de la Van.
Cuando llegamos al Hospital, se abrieron velozmente las puertas de la ambulancia y otros 3 médicos más aparecieron, uno de ellos me ayudó a bajar mientras los otros 3 bajaban a Bill y se lo llevaban corriendo hacía Urgencias. Esto era realmente una pesadilla, de esas de las que harías y darías cualquier cosa con tal de despertar.
Una vez que estuve dentro del Hospital, me enviaron hacia la sala de espera, me senté en uno de los sillones y entonces mi celular comenzó  a Sonar.
-Abby, ¿Dónde está Bill?, dime que no le pasó nada malo, por favor – La voz de Tom sonaba tan agitada y asustada que me dio tanta tristeza tener que responderle.
-Tom, por favor no te alteres, pero Bill está en el Hospital, ocurrió un Accidente y… - él no me dejo terminar.
-¡¿QUÉ?! ¿Dijiste… Accidente? Voy hacía allá de inmediato- me colgó. Y sentí la enorme necesitad de lanzarme por una ventana. La Vida de la persona que Amaba Colgaba de un Hilo.




Continuará...

domingo, 29 de enero de 2012

Endless Love ღ


Running through the monsoon
                        Beyond the world,To the end of time, Where the rain won't hurt
                                          Fighting the storm, Into the blue,
                                       And when I lose myself I think of you,
                                     Together we'll be running somewhere new
                                                  Through the monsoon.
                                                    Just ME and YOU.

» Bill Kaulitz and Abby Hagen «

viernes, 27 de enero de 2012

Capítulo 10; Carrera Nocturna.


Por Abby



Nos miramos detenidamente por una fracción de segundo, no sabía a qué se debía el nerviosismo y el gran espasmo que se producía en el interior de mi cuerpo, era una sensación que alocaba mi corazón haciendo que este se me saliera por la garganta. Bill puso su mano ardiente sobre mi espalda descubierta por la forma del vestido y me estremecí aún más, cerré los ojos y sentí una necesidad incontrolable, podía sentir como su respiración se agitaba y la sangre corría ardiente quemando mis arterias, me abalancé hasta que mi rostro quedó sólo a centímetros del suyo, luego el giró la cabeza hacia un lado y besó mi hombro descubierto dejándolo húmedo. Bill tenía los ojos cerrados y me daba pequeños besitos en la piel, hasta que llego con ellos a mi cuello y colapsé, llego a mi punto débil. Mi manos comenzaron a recorrer su abdomen bajo su camiseta, ardía al igual que mi cuerpo, y de apoco Bill fue bajando su mano hasta mi pierna y fue deslizándola cuidadosamente sobre mi vestido mientras nos besábamos apasionadamente, él sentía la misma necesidad que yo, tenía la misma sensación de calor que yo. Tomé su camiseta y se la quité frenéticamente hasta que pude tocar con mi boca su pecho. Mientras hacía esto, Bill fue desabrochando cada vez más mi vestido hasta que el cierre llegó al tope, nos miramos y Bill mordió su labio inferior haciendo un gesto extremadamente Sexy y provocador. Ya no quedaba mucha prenda que pudiera taparme, pero necesitaba quitarme la ropa, tenía tanto calor que necesitaba deshacerme de lo que allí sobraba, pensé en Bill y sin darme cuenta mis manos se dirigieron hacia su pantalón y comenzaron a hacer lo suyo, Bill al sentir el contacto de mi piel con la suya, soltaba gemidos que hacían que necesitaba apresurarme muchísimo más, cuando lo logré, los bajé hasta que toparon con sus Converse. Otra vez me abalancé sobre él y nos dimos una vuelta, quedando Bill sobre mí y yo bajo su cuerpo.

Todo estaba siendo tan perfecto en ese momento, el cuerpo de Bill sólo a unos milímetros del mío, su boca junto a mi boca, su respiración jadeante como la mía, su olor a bebé y a terciopelo, y sus brillantes y relucientes ojos. Bill hizo un movimiento tan brusco para quitar mi vestido que rozó la zona de mi tattoo, Solté un gemido de dolor y él me separó de su cuerpo. -¿Estás Bien, Amor? Lo siento yo… Dios Abby… - se quedó con la boca abierta al examinar la situación en la que ambos nos habíamos metido, sentía tantas ganas de atraerlo hacia mí y seguir con lo que empezamos que coloqué mis brazos en torno a su cuello, lo atraje hacia mí y pegué nuestros labios suavemente.

De pronto Bill me hizo salir de mis pensamientos para separarse de mí y colocarse de rodillas en mi cama – Abby… Tom se despertó – reaccioné después de un segundo y me entristecí - ¿Cómo lo sabes? Él está en 2 cuartos más allá que el mío, Vamos Bill acércate y… - No, Amor no, párate, ven- Bill me tomo el brazo derecho y me impulso a pararme, sentí que me morí allí mismo porque solo estaba en Bóxer, Dios…

-Métete en tu Baño, apresúrate, Abby, ya – me lanzó hacía la puerta y me metió allí dentro, cerré la puerta y me vi en el espejo, yo solo estaba en ropa interior por lo que sentí frío al separarme de Bill, se me había olvidado que Tom estaba con nosotros, Vaya percepción que tenían ambos por ser Gemelos, hasta saber cuándo el otro iba a despertarse, algo de locos. Me acerqué a la puerta y coloqué mi oreja para poder escuchar la conversación pero no oí nada, por lo que pensé que Bill salió de mi cuarto, después de unos minutos, decidí salir y me encontré de frente con Tom.

-¿Abby, qué haces? – Frunció el ceño al verme casi sin nada encima y no pude divisar a Bill por ningún lado – Em… nada, yo quería sentirme más cómoda y pues… me quité el vestido – no puso cara de creérselo mucho, pero se notaba bastante despierto – Que normal… ¿Dónde está Bill?, creí que estaba contigo pero no lo veo – Vi la ropa de Bill en el suelo, no se había vestido, claro, quién hubiese podido en tan poco tiempo – Tom… necesito ponerme algo, si no te importa… - Ah sí, perdón Abby, tú has tus cosas de niñitas tranquila, ya vuelvo – Tom me sonrió pero no tenía nada dibujado en la cara, se había dado cuenta y después el que tendría problemas sería Bill. Cuando salió por la puerta, salí de mi baño y recogí la ropa desparramada por todos lados. Al momento después Bill apareció debajo de mi cama y me asusté cuando sentí unas manos tocando mis tobillos, lo abracé fuertemente y poco después le entregué su ropa para que pudiéramos vestirnos, esta noche no sería la noche.

Definitivamente me sentía agotada, debían de ser como las 4 o las 5 de la madrugada y no habíamos dormido nada, excepto Tommy que había descansado un buen rato. Ligeramente Bill tomo mi mano y me abrazó, nadie dijo ni una palabra, era bonito el silencio, pero era mucho más bonito tener a Bill junto a mí. El cansancio me mataba, despacio, apoyé mi cabeza en uno de los hombros de Bill y cerré los ojos, ya era mucho por una sola noche, con el susto que habíamos pasado los 3, no queríamos un espectáculo más, aunque por dentro me sentía muy emocionada por lo que Sam me había dicho, sin papá por varios días, estupeeeeeendo.

Abrí despacito los ojos, pero solo hasta la mitad para darme cuenta que Bill me tenía en sus brazos y cuidadosamente me acostó sobre la cama y depositó mis pies al final de esta, se separó de mí y luego volvió con una mantita en sus manos, la colocó sobre mi cuerpo tapándome del frío y levantó un poco mi cabeza para dejar una almohada más acolchada para mí, me moví y él me detuvo, yo quería que se recostara conmigo.

-Billy… - abrí lentamente como pude los ojos – Shhh… tranquila preciosa, duerme, yo estaré aquí para ti, Siempre. – Me besó en la frente y pude sentir su frágil aliento- me dormiré pero hay una única cosa que me hace falta – él me miro con ojitos confusos pero igual me sonrió - ¿Cuál? Si se puede saber, yo… – agarré su camiseta y lo atraje hacia mí, él se tropezó un poco con el respaldo de la cama y se agachó a la altura de mi rostro.

– Tú. –

Bill sonrió pero no pude ver su sonrisita porque estaba muy oscuro, lo adiviné por sus ojos, él dejo sus ojos sobre los míos varios segundos, se acostó justo a mi lado y puso uno de sus brazos sobre mi estómago, se acurrucó más junto a mí para después Juntar delicadamente la piel de nuestros labios.

-¿Ves esa estrella que está allí?- apuntó hacia el cielo con su dedo índice – La que está a la derecha del último poste, la que nunca se mueve de su lugar, la que es dueña de ese espacio diminuto en el universo, esa estrella eres tú. – Pero que hermoso podía ser este chico, me comparaba hasta con las estrellas- ¿Sabes por qué? Porque tú brillas para mi desde lo más oscuro del horizonte, estás cada noche, cada día, cada instante de mi vida, eres el único diamante en una mina, el universo se hace pequeño cada vez que miro tus ojos.- Me besó tiernamente durante un largo rato, hasta que ambos necesitamos separarnos por la razón vital de respirar. – Te Amo Abby Hagen. Nunca podré sentir algo tan intenso y especial por alguien que no seas tú, como explicártelo… Si volviera a nacer, te escogería a ti sin pensarlo, estás destinada para ser mía y estar conmigo por el resto de la eternidad. Te amo mucho mi pequeña, mucho. – No tenía palabras para poder describir lo que se sentía estar con él, ninguna palabra estaba cerca de lo que sentía, ninguna- Te Amo muchísimo más Bill, más… - y no recuerdo nada más hasta que amaneció.

Cuando me desperté fue porque sentí como Bill se separaba de mi cuerpo, tan solo con un mínimo roce me podía despertar, le pregunté por la Hora y él me dijo que eran las 3 de la tarde, habíamos dormido todo el día, pero era comprensible ya que la noche pasada no habíamos dormido nada, me explicó que Simone los había llamado y él y Tom debían volver porque su Papá había vuelto para pasar todo el 25 con ellos, lo entendía, tenían que pasar tiempo con su Papá, se notaba lo mucho que lo extrañaban, por lo que yo tendría que quedarme en casa el resto del día, pero aun así Bill me preguntó si quería que los acompañara aunque fuera solo un par de horas, pero preferí inventarle cualquier cosa para que disfrutara el único día que podía estar con él. Cuando estaban listos para marcharse, bajé las escaleras y les ofrecí “desayuno” por así decirlo, ya que no habíamos comido nada desde la cena, pero ellos me dijeron que iban a salir a Comer afuera todos juntos, por lo que tuve que quedarme callada, me gustaría tener a los Gemelos para mi solita, pero tenía que dejarlos ir, no para siempre por supuesto, jamás los dejaría ir.

-Cuídate mucho pequeñita, por favor, cualquier cosa solo llámame – Depositó un dulce besito en mi frente y estrechó sus brazos entre mi cintura, siempre se preocupaba tanto por mí – Sí Billy, Diviértete mucho, despreocúpate, no saldré a ningún lugar – apoyé mi cabeza en su hombro para después besarlo y apretujarlo más contra mí. – Bill… - Tom carraspeo haciendo señales con las manos para que nos separáramos – Que dulce eres suena cuando me llamas Billy- desvié la mirada de Tom hacia Bill

– Tú eres más dulce, mi Billy-

-Siempre seré tú Billy- Me besó por última vez y se separó despacito de mi cuerpo –

-Te Amo más que a mi propia vida, Cuídate mi Amor-

- Y yo a ti mi dulce Príncipe, Diviértete mucho con Tommy ¿Sí? – me sonrió y movió la cabeza en señal de un Sí, pronto tomó las llaves de su Audi y junto con Tom, quién tenía un panquecito en la boca, se aproximaron a salir por la puerta - ¡Saludos a Gordon, Chicos!- ellos se dieron la vuelta y me respondieron un “Sí” desde el auto de Bill, él me lanzó un beso, el cual atrape y me lo lleve directo a la boca, y también le lancé uno y los 2 se fueron alejando hasta que desaparecieron en la curva siguiente.

El día transcurrió muy rápido, no recuerdo muy bien lo que hice en todo el resto de la tarde, sólo recuerdo haberme tropezado con algo en el suelo de la cocina, me caí y me pegue en las rodillas, aunque no fue tanto preferí acostarme y descansar un poco, me sentía tan libre, tan relajada, tan Feliz. Todo estaba resultando magnífico, Bill y yo nos amábamos aún más con cada día que pasaba, mi padre tendría que acabar aceptando nuestra relación porque pronto tendríamos nuestro aniversario, me sentía la chica más afortunada del universo por tener a la persona más P e r f e c t a en mi vida.

Termine durmiendo unas 5 horas más, por lo que ya eran las 8 de la noche y me acordé de algo, mañana teníamos Instituto, y el señor Tanner nos pidió Pinturas Acrílicas, una tela especial para pinturas, pinceles, cintas, y miles de materiales, él fue el que decidió tener clases el 26, en vez de darnos unos días más libres, Ash. Y ahora tendría que salir a comprarlos, tomar un Taxi y salir, ya era tarde y la verdad no me gustaba salir de noche sola, pero tenía que ir a por ellos, la semana pasada Bill tuvo que pagar los platos rotos por mi culpa y no iba a dejar que se hiciera una costumbre. Me levanté perezosamente de mi cama y quedé sentada con las piernas fuera de esta y me sentí muy aliviada, ya no tenía el espantoso dolor de espalda ocasionado hace unas semanas atrás por un personaje específico, me levanté, me duché y busque unos Jeans y una chaqueta, saqué unos 15 dólares, si es que me faltaba más, saque otros 6 más, los puse en mi bolsito junto con mi celular y algunas mentitas, en realidad saqué todo lo que tenía en el bolsito elegante de la noche pasada y lo puse en mi bolso habitual, tomé la chaqueta, me la puse y cerré la puerta de mi cuarto mientras me aproximaba para bajar la escalera. Ya eran las 8:37, me había demorado demasiado pero aún sí tenía que salir igual, tome las llaves y salí de mi casa. Hacía mucho frío afuera, era una época muy helada, al menos aquí no nevaba mucho, pero aun así se podía sentir el frío ambiente, caminé unas cuantas cuadras pero aún no veía ninguna librería abierta, a esta hora no encontraría muchos lugares cerca, tendría que tomar un Taxi definitivamente, me acerqué a una vereda de la calle y espere a que pasara alguno, no había nadie a mi lado y me asusté un poco, tengo que admitirlo, pero vi las luces de uno a lo lejos y levanté mi brazo derecho para hacer una señal, pronto el Taxi se detuvo y abrí la puerta trasera para subirme. A mi lado se encontraban 2 hombres muy extraños, ambos estaban vestidos con Jeans negros y chaquetas de cuero, uno de ellos estaba ebrio y el otro tenía una botella de cerveza en las manos, el que estaba a la izquierda me lanzó una mirada de pies a cabeza y la mueca de su cara se tornó en una sonrisa de medio lado maléfica. - ¿Dónde? – Preguntó el chofer - ¿Cómo?- respondí al salir de mis pensamientos – A qué lugar desea que la lleve. – Ah sí, a… una librería, la más cercana de aquí, por favor – me sentía muy nerviosa dentro del vehículo, más aun con ese tipo mirándome de esa manera, decidí ignorarlo en el trayecto del viaje mirando por la ventana el oscuro cielo de la noche, estaba tan oscuro que casi no se veía nada en absoluto, estaba tensa y no movía ni un solo músculo de mi cuerpo, el hombre que se sienta a mi lado le dio un golpe en el brazo a su compañero y este me miró, me asuste y desvié nuevamente la mirada, seguidamente escuché una risita proveniente de este mismo, y cerré los ojos deseando con todas mis fuerzas poder salir de allí. – Esta es una de las librerías que siguen abiertas a estas horas, señorita, son 4 dólares – Gracias al cielo acabó el recorrido, anhelaba poder librarme de la mirada de esos hombres, rápidamente y con cuidado saqué los 4 billetes y se los entregué al chofer, abrí la puerta para poder bajarme y en cuanto lo hice, la puerta del otro extremo también se abrió, giré la cabeza y vi salir a los 2 hombres del Taxi, se reían y se golpeaban entre sí, cerré los ojos y me encaminé hacia la librería, no iba a correr, porque si lo hacía sería muy obvio que tenía miedo y los hombres acabarían atrapándome. Seguía escuchando sus risas y pasos detrás de mí, con el rabillo del ojo los miré y me seguían, pero cuando llegué al pomo de la puerta, estos 2 se quedaron afuera apoyados en las tiendas de al lado. Abrí la puerta y entré, adentro tenían calefacción y solo había una persona en el mesón de la librería, Solo a mí se me ocurría aparecer tan tarde por aquí, además tenía 2 pretendientes esperando mi salida, no me atormenté más y busque las pinturas acrílicas, no es que no me gustara el Arte, sino que el Profesor Tanner hacía que yo lo odiara, me di cuenta que no las vendían solas, tendría que comprar la caja completa y eso no me saldrían menos de 25 dólares, pero ya estaba aquí y no podía hacer otra cosa más que llevármelas, quizá aún tenía el resto del dinero que había usado para comprar el regalo de navidad a Simone, tome los pinceles, la tela, un mezclador, un Líquido y las demás cosas que había pedido el Señor Tanner, las cuales las había anotado en una de las notas que había escrito en mi Celular. Cuando terminé de buscar todo lo que necesitaba, me acerqué a la caja y por suerte me alcanzó el dinero, ni más ni menos, pero pensándolo bien, ¿Cómo iba a regresar ahora?, busqué con ansiedad en mi bolso algún billete o monedas sueltas, pero no habían, rebusqué de nuevo y encontré un pase de Autobús, oh no, no podía esperar uno a esta hora, de que pasan, Pasan, pero no sabía hasta que hora tendría que esperar, pensándolo bien, Bill podría prestarme algunas cosas, devolvería la mitad y así conseguiría dinero para un Taxi.- Disculpe… quisiera retirar algunas cosas, creo que me he quedado sin dinero para regresar – le expliqué a la cajera de la librería y vi como esta cerraba todo con llave y apagaba el computador y la máquina de facturas – Lo siento mucho, Señorita, pero ya cerramos y no puedo volver a encenderlo todo- .- Está bien, no se preocupe… Gracias.- que mala suerte, ahora tendría que esperar a un Autobús y no sé hasta qué horas de la noche estaría en la calle, la señora apagó las luces y todo se quedó oscuro, que desagradable persona, me di la vuelta y abrí la puerta como pude para salir.

Hacia muchísimo frío afuera, Incluso podía adivinar que iba a Llover, estaba por llover en cualquier momento y yo no tenía nada con qué abrigarme, ni un paraguas ni un abrigo, nada. Caminé unos cuantos pasos hacia el norte en busca de alguna estación de metro abierta o alguna parada de Autobús visible pero cada vez tenía más y más frio y no podía correr porque no veía nada, estaba demasiado oscuro y los faroles ya casi no alumbraban, me dio escalofríos al escuchar varios pasos detrás de mí, ¿Y si eran esos hombres de nuevo? Dios, no quería pensar en eso, pero no podía concentrarme en nada más, agudicé mi oído y me di cuenta que ambos me seguían, escuchaba 4 pasos que no iban al mismo ritmo, pero reconocí esas asquerosas risas, me tensé aún más y comencé a caminar con un ritmo más rápido, hasta que vi una tienda de Starbucks abierta, no lo pensé 2 veces y entré. De todos modos me hacía falta un café por el frío, tenía un Ticket en mi bolso para un café gratis, Bill me lo había dado porque había comido con Tom allí, cuando me lo dieron no podía quedarme allí para decir “Tengo miedo, hay 2 hombres afuera y tengo mucho miedo, llamen a mi mamá”, tuve que salir de todos modos de la tienda y como estaba tan oscuro no pude ver nada y seguí caminando en dirección Noreste y entonces escuché su voz – ¿A dónde vas hermosa?,¿Por qué tanta prisa? Acércate, no tengas miedo, no mordemos – Ambos hombres comenzaron a reírse, pero ¡yo no los podía ver!, sin detenerme, corrí lo que más pude por la calle, desesperada, sentía el corazón en las manos y el pulso iba a explotar en mis oídos en cualquier momento, mi corazón se aceleró y latía cada vez más rápido, tenía que correr hasta que encontrara algún otro lugar abierto, me metería adentro y llamaría a Bill para que viniera a por mí. Pero no sabía a donde me estaba dirigiendo, ¿Y si cruzaba la calle y me atropellaban? Entonces comenzó a Llover, en un segundo la lluvia se hizo cada vez más intensa y caían enormes gotas de agua en mis ojos, eso me dificultaba aún más la visión y en un auto-reflejo miré hacia atrás para asegurarme si los hombres me seguían o no y afirmativo, me estaban Siguiendo. Me puse tan nerviosa que comencé a correr mucho más deprisa y pude ver la puerta de una tienda, habían luces fosforescentes afuera, quizá era un Café, Agarré el pomo de la puerta y forcejee pero la puerta no cedía, le di un empujón desesperado convenciéndome de que se abriría pero fue inútil, la puerta no se podía abrir. Me enloquecí y de nuevo me puse a correr hasta que divisé una calle y corrí en dirección hacia ella, pero cuando estuve dentro, me di cuenta que era un Callejón sin salida, estaba perdida, además de asustada, nerviosa, paranoica y desesperada. Sin poder evitarlo comencé a llorar pero sin soltar mis sollozos, solo podía dejar caer mis lágrimas que se confundían con las gotas de lluvia, hasta que pensé y busque en mi bolso el celular, tenía que llamar a Bill donde quiera que estuviese. El celular llamó y él aun no contestaba, estaba tan nerviosa, no quería que los hombres aparecieran y me robaran el celular, aparte de las cosas que podrían hacerme estando sola sin nadie con quien refugiarme.

– ¿Sí? ¡Abby preciosa!, no esperaba que me llamaras a esta hora, pero sabes una cosa, Papá y…

- Bill… Bill… por favor ayúdame, ayúdame Bill, estoy sola, sola en un callejón sin salida y unos hombres me están persiguiendo amor, ven, por favor ven – mis palabras no se entendían porque no podía parar de llorar, estaba demasiado desesperada como para explicarle las cosas.

-¿Abby? ¿¡Qué Dices!? Dime dónde estás, ¡Dime alguna referencia, Abby! – no sabía qué decirle, estaba tan asustada, pero me acordé del nombre de la librería – No sé Bill… no sé, por favor ven, ven… - ¡ABBY, ABBY DIME DONDE ESTÁS!- Bill sonaba tan desesperado al igual que yo, tenía que controlarme un poco para poder decirle donde estaba, aunque pensándolo bien, yo tampoco sabía dónde – no sé muy bien el lugar exacto, pero estaba cerca de la librería Wenestay y corrí hacia el Norte, y ahora estoy en un callejón sin salida y no sé si esos hombres aún me siguen, Bill, estoy asustada.- articulé las palabras como pude imaginándome que estaba en la cocina de mi casa.- No te preocupes mi amor, iré lo más rápido que pueda, por favor quédate tranquila, nada malo va a pasar, Te lo prometo. No tengas miedo, yo estaré allí – y entonces Colgó, me sentía tan nada en esos momentos, sentía que si esos 2 tipos me llegaran a encontrar, yo me paralizaría y no podría moverme, pero no, tenía que ser fuerte, tenía que hacerlo solo por una razón en mi vida, no por mi papá, ni mamá, ni mis amigos, tenía que hacerlo por Bill.

Después de un rato me tranquilicé, incluso pude volver a respirar un poco menos agitada, porque al parecer no se oía ningún paso ni risa proveniente del comienzo del callejón, quise sentarme, pero el suelo estaba todo mojado y no paraba de llover, mi ropa estaba empapada y yo estaba completamente mojada, el café se había llenado de agua de lluvia por lo que termine botándolo al piso. Me asusté y me moví cuando escuche unos pasos de alguien que caminaba, si fueran ellos, los golpearía en su parte débil y me escaparía pero entonces me di cuenta que Bill no podría verme estando en este lugar, tenía que Salir de alguna u otra forma, por suerte había parado de llover, pero solo un instante, la lluvia estaba irregular. De a poco fui deslizándome pegada a la pared, hasta completar todo el callejón, me acerqué con cuidado hacia la orilla y miré hacia un lado ladeando un poco mi cabeza, y allí estaban, ambos hombres fumando y bebiendo como locos, tenía que ingeniármelas para poder salir con vida de ese lugar, pero si me disponía a correr ellos me verían y quizá esta vez no me dejarían escapar, pero tampoco podía quedarme expuesta a que me vieran, tenía que elegir una de las 2 opciones, hasta que me decidí por correr, ahora ya no tenía el café en las manos y sería mucho más fácil desplazarme, conté hasta 3 y corrí lo más rápido que pude en dirección Sur para volver al lugar en donde se encontraba la Librería. – ¡Mira, allí está! ¡Oye tú, no corras idiota! Regresa aquí, tenemos algo para ti preciosa, ¡Vamos por ella! – no presté atención a las voces de aquellos hombres, solo iba preocupada de algo; Correr. Cada momento se hacía más intenso, cada instante más aterrador, sentía el cansancio acumulándose en mis piernas, no sabía hasta qué punto podría aguantar porque tenía las piernas congeladas y en cualquier momento iba a caerme, disminuí la velocidad porque ya no podía más, estaba exhausta e incluso ya podía oír de mucho más de cerca las voces y los pasos de aquellos hombres que acabarían definitivamente con mi Vida, todo aquello con lo que soñé y espere se esfumaría ante mis ojos en un par de segundos, todo lo hermoso e increíble de mi vida iba a acabar y ya no quedaba más por hacer, había hecho todo lo posible para salir de esto pero no quedaban más opciones ni fuerzas para escapar, nadie podría encontrarme bajo la lluvia, estaba perdida, pero entonces…

Miré hacia adelante y allí estaba, bajándose de su Hermosísimo auto del color de la sangre, mis ojos podrían distinguirlo a kilómetros de distancia y no me equivocaría, era imposible confundirme con una belleza tan inexplicable, sin esperar más corrí en dirección hacia él hasta que sus brazos me cubrieron como Alas abrazándome y protegiéndome del peligro, con él ya no había nada que temer, estaba a salvo.


Continuará...


jueves, 26 de enero de 2012

Para Siempre ♥






Conoces a cientos de personas, ninguna te deja huella y de repente conoces a una persona y te cambia la vida...para siempre.

domingo, 22 de enero de 2012

Capítulo 9; ¡Sam!





No sabía si quedarme quieta o moverme, mi corazón palpitaba muy rápido sólo no quería que fuera mi papá no quería que hubiera una pelea estando Bill y Tom aquí en mi casa pero los nervios me estaban matando ya no sentía ese mareo por el alcohol ya se me había pasado la borrachera por el susto que tenía. Escuchaba los pasos dirigirse hacía otro lugar no hacía mi cuarto podía empezar a respirar entonces decidí salir a ver por si era mi él, si me haría una pelea sería fuera de mi cuarto para que ellos no escucharan tanto. Abrí mi puerta, pero no había nadie, abrí la puerta del cuarto de mi papá efectivamente estaba alguien allí.

–Señorita–Escuche la voz de Sam ya podía respirar, no era él no habría una pelea sentía como mis pulmones volvían a recibir aire, como mi corazón volvía a bombear sangre  –Señorita, Abby, lo siento si la he despertado  o si le he interrumpido algo pero el señor Hagen me ha enviado a buscar algo de su dinero, se ha quedado en el casino además de mandarme aquí me dijo que podía salir está noche que por él no se preocupará, todo está bien- dijo Sam, él era un buen hombre siempre fiel a lo que le decían siempre estaba allí para quien lo necesitase- No hay problema, Sammy, fui a la casa de mi novio pero no puedo contarle esto a él, sabes como se pone con este tema-observe como Sam sacaba del gabinete de la mesa de noche mucho dinero, seguro había perdido alguna apuesta o simplemente quería echarse a jugar todo ese dinero que llevaría, gastaba mucho en el casino pero a mi no me importaba lo que hiciera él con su gran monótona vida –Lo sé. Señorita, pero ¿Cómo la ha pasado usted y…? el guapo muchacho…éste que le ama tanto  a usted como usted a él–sonrío– no sé su nombre debido a que nunca me lo ha presentado pero veo que es un caballero, además que le respeta mucho, veo como le abre la puerta como le toma de la mano y como le mira–sabía que Sam debía estarme cuidando por lo tanto él tenía que estar “pendiente” de lo que nosotros hacíamos no me molestaba no después de lo que me había dicho, Sam debía  ser un buen padre pero no tenía hijos o no que yo supiera, sabía que era un hombre Ruso por su físico, por su acento y por su color de piel, nunca me contaba mucho sobre él, sólo sabía un par de datos que leí en su hoja de currículo para poder trabajar con nosotros hace ya un par de años atrás   –Su nombre es Bill…Bill Kaulitz– decía su nombre y toda mi cabeza se llenaba de corazones ya me había acostumbrado a este sentimiento cada vez que decía su precioso nombre– tienes toda la razón respecto a lo que dices él es un hombre caballeroso, honesto, honrado y sobre todo amoroso, le amo mucho, quisiera que algún día él pudiera aceptar nuestra relación y entonces poder casarme con él porque eso queremos ambos…¿Qué como la he pasado? Maravilloso, diría que es la mejor navidad que he vivido, no puede ser mejor está noche, sólo que me has asustado un poco –reímos– pero ha sido maravilloso, ¿Qué tal tú?– veía como terminaba de recoger todo para poder marcharse y entonces yo regresaría con los gemelos –Ha sido una noche muy…agitada, debo cuidar del señor Hagen, yo le aprecio y ese es mi trabajo pero gracias por preguntar, mis disculpas de nuevo por asustarla un poco–dijo sonriendo se acercó para darme un abrazo– Feliz Navidad, señorita, deseo que la relación que tiene con el señor mejore, sólo espero eso–sonrío dispuesto a salir pero yo lo detuve devolviéndole el abrazo –Por favor no le comentes a mi padre de lo que hemos…–Interrumpió– Puede confiar en mí, señorita, ahora debo irme  espero termine de pasarla muy bien,  recuerde lo que ha dicho que puede salir, no creo que regrese hoy, tal vez mañana, en dos días, ó tal vez se vaya de la ciudad por cuestiones de trabajo todo depende de lo que pase hoy…diviértase un poco que es navidad y lo mereces, hasta luego– se despidió bajando las escaleras rápidamente seguro se había excedido del tiempo que le había dado para venir, observe por la ventana como encendía el auto para irse, ya no tenía de que preocuparme era “libre” literalmente, por un par de días según lo que había dicho Sam, mi padre era muy predecible así que nunca sabía lo que realmente hacía, nunca podía dar con su paradero, vi el Audi de Bill estacionado afuera entonces salí de mis pensamientos pero antes baje las escaleras y tome un poco de agua  para después subir, entre a mi cuarto pero había mucho silencio era algo raro, ellos dos no pueden estar en una habitación solos sin hacer algún ruido. – ¿Amor? ¿Bill? ¿Tommy? ¿Chicos? – les llamé pero ninguno atendía, revise mi baño pero Tom estaba dormido se veía tan adorable no más que Bill aunque fueran iguales por fuera Bill siempre era el más perfecto de los dos, no quería despertarlo después se pondría de mal humor y no queremos un Tom de mal humor hoy, procedí a revisar mi armario, oh seguro Bill también se había quedado dormido los conozco…abrí la puerta del armario que por cierto era muy grande parecía un segundo cuarto aunque no tenía tanta ropa, no era gran fan de comprar mucha ropa cada vez que se podía, en él habitaba más las cosas que Bill me había regalado y un poco de ropa en el piso que había sacado antes para donar por ser Navidad. Él estaba sobre esa ropa, me detuve a observar como dormía, como sus facciones se veían relajadas, como sus labios estaban totalmente rojos, podía ver su respiración, me acerque para depositar un beso en sus suaves labios rojos pero sus ojos se abrieron aun así él  siguió con el dulce beso hasta separarnos –Abby, amor,… ¿Qué hora es? Me he quedado dormido, pero dime ¿Era tu padre?– Bill estaba algo más que dormido pero me parecía tan tierno– No, amor, no era él, era uno de sus guarda espaldas ya podemos respirar tranquilos y sabes…no sólo me dijo eso, si no que no regresará en un par de días además tú no puedes irte es muy tarde no quiero que te vayas. Quédate conmigo está noche…por siempre… ¿Qué dices? –Me acerqué a él abrazándolo–  Contigo me quedo siempre porque tú eres la dueña de mi corazón, de mi vida, de mi alma, de mi ser, Abby, es que no puedo describir lo mucho que te amo–Se puso de pie ayudándome a mí a ponerme de píe entonces me sostuvo entre sus brazos me hizo sentir como un bebé, protegido por su madre completamente lleno de amor, él era el que me llenaba completamente de amor como nunca nadie más  pudo, puede o podría hacerlo de la manera en que él lo hace, luego me dio un beso yo sólo seguía abrazándolo susurrándole a su oído cuanto le amaba cuanto me hacía feliz, tantas cosas que ya no cabían en mi corazón y debía decírselas.

–Ven, necesitas ver algo–reí tomando su mano para dirigirnos hacía el baño así Bill podría ver a su igual dormido como un quieto ángel en el piso del baño, caminamos hacía el baño que quedaba a unos pequeños pasos de donde estábamos, Bill comenzó a reírse pero no entendía el por qué si sólo era su hermano dormido en el suelo de un baño – ¡Es mi momento de venganza!  Nunca se queda quieto por más de un par de horas a excepción que este durmiendo, le tomaré una foto o mejor ¡le dibujare un mostacho y le tomaré la foto! – veía como Bill disfrutaba de su hermano dormido, me divertían tanto estos dos, él buscaba el celular en su bolsillo – ¿Tienes un marcador, amor? – se reía con sus maldades pero bueno Tommy también le jugaba bromas así que le preste el marcador y Bill le dibujo el bigote luego le tomo una foto pero el ruido de su celular lo despertó. Tom se despertó pero no sentía nada en su cara estaba muy dormido, sólo nos pregunto si se quedarían a dormir por está noche le respondimos que sí,  le guíe el camino hacía donde se encontraba el cuarto de huéspedes para que pudiera dormir tranquilo pero su gemelo no aguantaba la risa por eso decidió quedarse en mi cuarto a esperar que yo regresará, a veces puede ser tan bebé pero no me molesta que lo sea no me molesta porque sé que él aún tiene esa esencia de niño pequeño que tanto me hace amarlo.

Después de dejar a Tom en su cuarto por está noche o lo que quedaba de noche me dirigí hacía mi cuarto donde estaba mi amado, él aún se estaba riendo pues podía oír su risa desde unos cuantos pasos del lugar, entré a mi cuarto enseguida él calmo su risa – Nunca antes había estado aquí, amor – Guardo su celular en su bolsillo y se dio vuelta observando cada lugar del cuarto aquél que no había visitado antes, se detuvo en nuestra foto –Recuerdo esto– sonrío tomando la foto, mirándola con mucha atención –Tienes muchas fotos mías, nuestras, de verdad me encanta este lugar, corazón– dejo las fotos en su lugar y luego se volteo hacía mí, miro directamente hacía mis ojos entonces yo me perdí en ellos, tomo mis manos entrelazando nuestros dedos. No había nadie más, sólo nosotros, nuestro amor, nadie más podía estar sintiendo lo que nosotros en ese momento –Esta es nuestra noche porque la has hecho perfecta en todo sentido de la palabra, cada segundo a tu lado se ha vuelto inexplicable– Podía ver en sus ojos todo lo que expresaba su corazón, sus ojos estaban brillantes con ese color que me podía hacer volar, expresaba algo que sólo mi corazón podía entender, algo que con la mente era difícil captar pero si tu lo sentías en tu alma lo demás era nada, nada comparado a lo que yo sentía en mi alma, lo que su amor llenaba o cuanto me  hacia sentir completa cuando él estaba junto a mi, mirándome justamente a lo ojos desde ese momento todo era perfecto todo lo que giraba a mi alrededor era él y nadie más  –Cada segundo que pasa a tu lado mi corazón late más fuerte, no puedo decir que te amo más porque ya eres el dueño de mí– me acerque a él dándole un beso pero me impulse mucho haciendo que ambos cayéramos sobre mi cama, yo estaba sobre Bill, podía sentir totalmente su cuerpo de una nueva manera que no la había sentido antes….       


Continuará