domingo, 18 de marzo de 2012

Capítulo 13; Acuerdo.


Pasaron varias horas desde que visitamos a Bill, cuando lo vi no pude evitar emocionarme, saber que él volvería en pocas semanas a casa me ponía más que contenta, Tom y yo decidimos ir a dar un paseo por un parque cercano al hospital mientras a Bill le hacían algunas revisiones y curaciones, después me iría a despedir de el para volver en la tarde, ya que teníamos que ir al instituto mañana en la mañana. Cuando salimos, Tom me compró un helado y él comió del mío, íbamos así hasta que se acabó, eso fue un poco raro también, pero no quise decirle nada, me sentía rara diciéndole eso así que mejor decidí actuar normal. El tiempo con Tom era hermoso y divertido, realmente me encantaba estar con él, nos reíamos de cualquier cosa, hablábamos de nosotros, de nuestra infancia, de cómo fue todo antes de conocernos, y así se pasaba el tiempo, entre risas, abrazos y anécdotas, si no me equivoco dimos como 3 vueltas completas por todo el parque que de por sí era como un estadio. En un momento Tom me subió a su espalda y comenzó a correr como loco por el césped del parque hasta que tropezó con una lata de refresco y me caí sobre el césped mojado.
-Tom, me las pagarás, ¡estoy mojada! – le espeté entre risas

-Bueno, ¿Aceptas cheques? ¿Tarjeta de crédito? ¿Efectivo?

- Gracioso, ahora ayúdame – hice un gesto de enojo fingido y cuando él estiro su mano para ayudarme yo lo empujé hacía mí y él se cayó.

- Oh no, esto tampoco se quedará así Abby – Tom se paró, y seguidamente me tomó en brazos llevándome a no sé dónde, yo traté de resistirme, pero era imposible estando presa de él.

-Ahora veamos si tanto te gusta el agua, tramposa. – él me bajó y cuando me di cuenta estábamos sobre un regadero, se encendió porque Tom lo pisó y nos mojamos completos. Fue tan divertido, Saltábamos, hacíamos rondas con las manos, nos lanzábamos agua con la boca, todo. Tom dejaba ver su mejor lado ahora conmigo, conmigo se comportaba diferente y eso me hacía quererlo aún más, me gustaba que fuera así.
Después de empaparnos, nos fuimos caminando hacia el hospital, pero Tom me dijo que no podíamos ir así y menos entrar, los guardias no nos dejarían, pero me dolía no poder despedirme de Bill, yo quería verlo, besarlo, abrazarlo y decirle lo mucho que lo amo.

-Tom, ¿puedes llevarme a mi casa para cambiarme e ir a despedirme de Bill?

-Esto… es muy tarde Abby, es mejor que lo dejemos descansar. – parecía como si no quisiera llevarme.
-¿No quieres ir? Si no quieres está bien Tom, lo extrañaré de todos modos.
-Pero si puede cuidarse Abby, no es tan importante.- ¿Ah?
-¿Qué? No Tom, claro que es importante, Bill está delicado y yo… -
-Bueno, Vamos Abby. – su tono de voz sonó como si… como si le molestara que me preocupara de Bill, no lo entendí.
-No Tom, tienes razón, es tarde y Billy necesita descansar, lo llamaré al teléfono de su habitación-
-Ok- eso fue todo lo que me dijo.

Durante todo el camino Tom y yo no hablamos, él coloco la radio para evadir el incómodo silencio. Su rostro tenía los rasgos comprimidos, de vez en cuando fruncía el ceño, es como si estuviera pensando algo que lo molestara, algo que lo hiciera enojar, pero preferí no meterme, solo iba mirando por la ventana durante el trayecto hacia mi casa. De verdad quería hablarle a Bill, al menos poder escuchar su voz, pero no quería pedirle el número de su habitación a Tom, al menos ya no ahora.

-Gracias Tommy, lo siento si te molestó algo… - no me dejó terminar la frase
-No, hermosa, no pasa nada, todo está bien- su estado de ánimo cambió completamente, ya no estaba enojado y parecía feliz.
-Lo pasé muy bien esta tarde, fue muy divertido- le dije
-Tenemos que repetirlo Abby, me encantas. – me confundí con la última palabra
-¿Cómo, Tommy? – se me salió la pregunta sin querer.
-Digo…me encantó. Si, si, la tarde, me encantó la tarde- parecía nervioso, pero creo que me estaba imaginando muchas cosas locas.
-A mí también, fuiste muy dulce hoy, no conocía esa parte de ti- le sonreí y él de inmediato me la devolvió, me miro a los ojos  y otra vez me puse nerviosa, era como si él quisiera sumergirme en sus ojos cada vez más profundo.
-¿Te acompaño hasta la puerta? – me ofreció su mano
-Claro, por qué no Tom, si quieres puedes entrar, tengo algunas cosas para Simone- me acordé que tenía algunas cosas para ella, le encantarían.

Tom se bajó de su Audi y me ayudó a bajar, pero fue extraño, él no tenía la misma manera de tomarme para ayudarme a bajar como Bill, pero igual se lo agradecí. Caminamos hasta mi puerta y noté algo raro, las luces del comedor estaban encendidas. Ay no, por favor que no sea mi padre, quizá puede ser Sam, si, pensaré que es Sam.

Tom abrió la puerta principal pero se cayeron las llaves al suelo por lo que tuve que agacharme para recogerlas mientras Tom entraba primero, cuando me paré, me sacudí la ropa y escuché su voz.

-¿Quién eres tú? ¿Por qué están tan mojados? – mi Papá le llamo la atención a Tom, pero no sonó duro.
-Buenas Noches, Señor Hagen. Mi nombre es Tom y soy su n… - lo interrumpí antes que pronunciara el apellido-
-Un amigo. Es un amigo papá- mi papá me fulminó con la mirada.
-Esto... nos vemos mañana Abby, Adiós- mi papá se dio la vuelta y Tom rápidamente me besó en la comisura de los labios, me quedé helada, definitivamente no me esperaba eso. Tom me sonrió y después cerró la puerta tras él. Wow.
Una tormenta de emociones extrañas recorrían cada terminación nerviosa de mi cuerpo, miles de estímulos y sensaciones me invadían, no lo entendía, tenía muchas dudas y eso me hacía confundirme demasiado, era raro que Tom… nada, es solo mi imaginación.

Estaba a punto de subir la escalera cuando mi padre me llama la atención.
-Abby, necesito hablar contigo, ¿puedes venir? – su voz sonaba amable. Me di la vuelta e hice un sonido con la boca para hacerle entender que le pondría atención.
-Mira, antes que todo te comentaré un poco sobre lo que estuve buscando hace días- mi padre comenzó con una charla espantosa, pero lo escuché.

-Hace unos días comenzó la temporada de Heroína, es una época de muchas ganancias, se vende como pan caliente Abby, tenemos mucho trabajo por hacer y necesito que tú… - lo interrumpí
-No… yo no haré eso-
-¿Ah no? ¿Entonces quién paga por ti?
-Papá, lo siento, yo acepto tu ocupación, tu trabajo y vivo con ello, de acuerdo, pero yo no quiero ser parte de él.- traté de ser lo más clara posible.
-Esto no es porque tú no quieres, es lo que yo quiero.-
-¡No puedes obligarme a vender drogas! – no lo haría.
-Entonces. Tendré que tomar otras decisiones.- odio a mi padre. Lo odio.
-Mira Abbigail. Si no me vas a ayudar a vender este oro, no verás más a Bill.-
-¿Qué? ¡No puedes negarme eso papá! Eso no –
-Entonces ¿lo harás? O ¿quieres algo más?- no podía negarme eso, pero conociéndolo lo hará.
-Pero si lo hago, qué me das a mí.- traté de seguir su juego. Además conocía a muchos chicos que le compraban a mi padre, pero no les vendería.
-No lo sé, dime qué quieres y lo aceptaré.- dijo él
-Bien, quiero que dejes entrar a Bill cuantas veces quiera a Casa, quiero que me dejes verlo cuando yo quiera y poder salir con el cuándo yo quiera. Eso o nada. Sé que es mucho para  ti pero así te facilitaría el trabajo.-
-Eres lista, bastante. Está bien, podrás hacer lo que quieras con Bill. Ahora ve en dirección al patio y coge los sobres. –
Una vez fuera de la casa, me di cuenta que mi padre se había obsesionado con esta droga, yo no podría venderla, nunca les haría un daño tan grave como lo hace la Heroína a las personas con las que convivo, jamás. Tendría que buscar algún pretexto o algo que hacer con los paquetes, algo para poder conseguir el dinero, fuese lo que fuese.

Continuara...

domingo, 4 de marzo de 2012

Capítulo 13; Roce.

Por Abby.


Después de algunos minutos, quizá media hora, noté que alguien abría las puertas de la sala de espera violentamente, y allí estaba él, su gemelo; Tom. Pude distinguir entre sus rasgos que algo malo le sucedía, sin saber lo que había pasado, porque yo era la única que lo sabía hasta ahora, aún no le contaba todo lo sucedido a él pero me asustaba que reaccionara de alguna otra manera. Lentamente una lágrima comenzó a deslizarse por la mejilla derecha de Tom, él estaba llorando y eso me partió el alma el triple de veces más, si él estaba llorando era porque las cosas no iban nada bien. Me paré y lo abracé, el me devolvió el abrazo y colocó su cabeza sobre mi hombro, después pude ver que se aproximaban Simone y Gordon a la sala de espera. Tom y yo nos sentamos cerca de la ventana del hospital, él me conto que él podía sentir exactamente todo lo que Bill sentía, ellos tenían una conexión fuera de lo común por el hecho de ser Gemelos, me contó que cuando esos hombres golpearon a Bill, él sintió un nudo en el estómago y una punzada en el pecho que lo hizo reaccionar de esa manera. A todo esto le pregunté por qué se puso a llorar cuando me vio, eso me tenía muy asustada, pero él me contó que cuando entró en el hospital el ambiente era tenso y aterrorizador y que de apoco se fue debilitando.
-¿Cómo crees que sigue Bill ahora, Tom? – yo tenía mi cabeza apoyada sobre el pecho de Tom, él me hacía sentir segura.
-Creo que todo va bien ahora, la presión que sentía ya desapareció, no te preocupes Abby- se acercó a mi rostro y me sonrió. No sabía que Tom tenía unos ojos tan hermosos, se parecían a los de Bill, pero prácticamente no eran iguales.
-Perdóname- no pude apartarme de sus ojos.
-¿Por qué lo dices, hermosa? No tienes nada de que disculparte, no fue tu culpa – me comencé a colocar nerviosa, Tom estaba demasiado cerca de mi rostro.
-Porque se robaron el Audi de Bill y yo no pude detenerlos, me quede en blanco como tonta sin poder reaccionar, soy una inútil. – desvié la mirada de sus ojos hacia el piso, realmente me sentía mal.
-Oh pero si eso no es nada Abby, el Audi de Bill y el mío tienen GPS, Papá ya les avisó a la policía y no tardaran en encontrar a esos hombres – su voz era tan dulce y calmada que podía relajarme, entonces subí la mirada y él aun no quitaba sus ojos de mí.
-Tus ojos son realmente hermosos, Abby.me encanta que sean Verdes- Tom se acercaba cada vez hacia mí, no podía quitar mis ojos de los suyos, era como si me gustara, pero en ellos encontré algo que era mío, ellos me recordaban a Bill. Cómo me gustaría poder mirarlo otra vez, poder estar ahora con él, protegerlo, cuidarlo y Jamás volver a separarnos. De pronto me sentí muy nerviosa, y ahora podía sentir el aliento de Tom chocando contra mi nariz,  y entonces se pasó lo que supuse que pasaría, nos besamos. No sabía qué hacer, no sabía si devolverle el beso o no, pero sus labios eran tan suaves y delicados que no pude evitar moverlos al ritmo de los suyos, de repente me acordé de aquella tarde de otoño en la que Bill y yo nos enamoramos y posé una de mis manos en la mejilla de Tom. Esperen un momento, ¿¡Tom!? Oh dios, qué estábamos haciendo, no podía seguir, me di cuenta y al instante me separé de él, ambos nos miramos avergonzados y bajamos la mirada, después nadie articulo alguna palabra.
Ya Habían pasado unas 4 o 5 horas desde el accidente y yo me quedé dormida en los brazos de Tom, estaba tan cómoda en ellos que no me tomé la molestia de alejarme, es que yo lo quería, obvio, pero no como algo más, aunque… ¿y ese beso?, ahora me estaba confundiendo.
Me desperté abruptamente al sentir que Tom se paró del asiento y me sostuvo la mano para que me levantara junto con él, al frente estaba el Médico que estaba tratando a Bill, nos acercamos todos juntos y él nos explicó que las heridas que había sufrido Bill habían traspasado su cráneo, obligando a someterlo a una pequeña operación. El médico nos explicó que estuvo a tiempo de llegar al hospital, porque uno de los vidrios había roto un pequeño vaso sanguíneo que provoco que se desangrara con más velocidad. Gracias a Dios estaba Bien y fuera de peligro. También nos explicó que ahora estaba en los cuidados intensivos y que era mejor que nos fuéramos porque él debía descansar. Pero eso no fue problema porque a la mañana siguiente yo iría de todos modos temprano para estar con él.
Tom me tomó la mano y me preguntó si quería quedarme un rato en su casa y que después él me dejaría a la mía, pero en realidad vi la hora y eran las 2:30 y no creo que sería buena idea, yo estaba muy cansada, pero Tom me insistió hasta que acepté, en mi casa estaría sola y quizá tampoco lograría conciliar bien el sueño. Cuando salimos del Hospital yo me senté en el asiento del copiloto y sus padres iban de pasajeros. Durante todo el camino estuve pensando en lo que pasó con Tom en la sala hace unos cuantos minutos atrás, pero decidí no darle más vueltas al asunto y pensar que solo fue una casualidad porque ambos estábamos en distancias muy cortas, eso es todo.
Cuando llegamos, Tom me ofreció su ropa para que me pudiera cambiar porque la mía estaba toda llena de sangre, me pasó su ropa y me metí a la ducha. Cuando salí Tom y yo nos dirigimos hacía su cuarto, en él estaban sus cosas y las cosas de Bill, obviamente dormían en la misma habitación. Tom abrió la puerta y me hizo pasar primero, todo era como de costumbre, como hace 1 noche atrás. Me recosté en la cama y Tom se sentó a mi lado, estaba muy cómoda allí y no sentía miedo, podía respirar el aire tranquilo de la habitación, además de ver un pequeño rayo de luz que se colaba entre la cortina de la ventana. Amaba estar aquí, amaba poder formar parte de su familia, Los amaba a ellos. Después de un largo minuto de silencio, Tom habló.
-Abby, ¿Qué fue lo que en realidad ocurrió? – me miró a los ojos y de nuevo me puse nerviosa.
-Eh... esto… yo fui a comprar los materiales para mañana y entonces esos hombres me comenzaron a… a… a seguir – Dios, que tonta, pero es que sus ojos me tenían atrapada.
-Pero de todos modos, mañana no iremos al Instituto, tenemos que ir a ver a Bill temprano- me sonrió, dios, como amaba que me sonriera.
-S… Sí, después nos arreglamos como podemos con el señor Ta… Tanner-  desvié la mirada hacia la ventana, Tom había apagado la luz y solo podíamos ver por el pequeño rayito de luz, estaba todo tan calmado pero me comencé a sentir nerviosa. Tom comenzó a hacerme un pequeño masaje en la cabeza, y con su otro brazo me tenía tomada la espalda, él de apoco de incorporó a la cama hasta quedar acostado justo al lado mío. Olía tan bien, tenía ese típico olor a chico rudo, pero él no era así, era un ángel igual de hermoso que Bill, como extrañaba estar con él. La noche quizá sería muy larga.
 Cuando amaneció me sorprendí al ver que tenía mis brazos alrededor del cuerpo Tom y este me tenía abrazada desde la cintura, fue muy raro. Me moví un poco para levantarme sin hacer ningún ruido, pero él también se levantó y dijo mi nombre muy despacio. Yo quería que Tom me llevara a mi casa para poder cambiarme de ropa e ir a ver a Bill, pero de seguro tomaríamos desayuno primero, para mi Bill era lo primordial ahora, no importaba nada ni nadie más que él. Cuando Tom se despertó me dijo que desayunáramos y cuando termináramos todos nos iríamos a mi casa y ellos me esperarían hasta que me cambiara de ropa para ir al Hospital. Claramente Gordon se despidió una vez que todos terminamos y dijo que estaría al tanto de todos los progresos de Bill, se notaba que con el dolor de su alma debía marcharse, como todo padre se preocupaba por Bill, en cambio si yo me hubiera lanzado por la ventana ayer, mi padre ni se hubiese enterado.
-¿Estás lista?- me preguntó Tom cuando me entrego mi ropa limpia.
-Sí Tom, podemos irnos y muchas gracias por la ropa, la lavaré y te la entregaré mañana- Fue un gesto muy lindo de su parte, Tom jamás lavaba ropa.
-No tienes por qué lavarla Abby, yo puedo hacerlo, además me gusta tu aroma- me dio algo raro cuando él dijo eso, tu voz sonó un poco… ¿seductora?
Una vez todo listo, nos dirigimos los 3 hacía el Audi de Tom, eran como las 9 de la mañana cuando salimos de casa y nos dirigimos hacía el hospital. Por cierto le preguntaría sobre eso ahora.
-¿Sabes algo del Audi de Bill? – le pregunté a Tom que conducía a mi lado
-Creo que no, Abby, no he hablado con la policía aún, pero los llamaré en un rato más- nos fuimos todo el camino conversando de cualquier cosa, incluyendo a Simone, se nos pasó el tiempo muy rápido cuando llegamos al Hospital. Una vez dentro preguntamos por Bill Kaulitz y nos dijeron que se encontraba en el piso 5 en la sala de cuidados intensivos. Nos subimos los 3 a un ascensor y en cuanto llegamos al piso 5to, buscamos la habitación n°483,  la encontramos de inmediato, estaba justo al lado de los baños para el personal de Aseo. Estaba nerviosa, muy nerviosa, no sabía si estaría despierto o dormido, pero junte fuerzas y abrí despacio la puerta.
Cuando di los primeros pasos me sorprendí al ver a mi novio cubierto de cables, tenía un respirador artificial en la nariz, cables en la cabeza y en el pecho, y el suero que colgaba de  una bolsita inyectado a su vena en el brazo izquierdo. Cuando lo vi él estaba despierto y sus ojos se humedecieron, no pude evitarlo también y se me cayeron algunas lágrimas por la emoción, Corrí hacia donde estaba Bill y me situé al lado de la camilla, nos miramos por un largo segundo que se hizo interminable y sus cejas se torcieron y comenzó a llorar.
-Oh no, no llores mi Vida, ya estoy aquí, ya estamos Juntos – tomé su mano y con la otra traté de secar sus lágrimas. Era tan feliz al verlo, su carita de ángel seguía siendo la misma, pero tenía una venda cerca de la ceja izquierda, su cabeza estaba vendada y sus brazos estaban fríos. Estuve un buen rato con él, Bill me decía que me amaba, que estaba feliz de poder verme, que yo era su única razón para seguir con vida, me contó que en el momento que pasó todo, no le quedaron más fuerzas por el dolor, pero cuando oyó mi voz no dudo en que debía seguir y no podía irse porque nuestro amor es más fuerte que la muerte. Tom se acercó y Simone lo ayudo a poder inclinarse un poco, él se notaba mucho más feliz y con más ánimo, estaba delicado pero las cosas no iban a empeorar, los médicos hicieron lo suyo y todo saldría bien. Más allá de todo, más allá de lo interminable, nuestro amor vivirá y renacerá por siempre.

Capítulo 11; Hospital

Por Abby.



En cuanto estuve sobre los brazos de mi ángel me olvidé completamente del mundo,
 era como si la gravedad no fuera una excusa para poder volar, estaba dispersa en
 un lugar más allá de la razón y de la Psicología, estaba en Calma, Segura, estaba con él.
 Todo el miedo que había atormentado a mi corazón se esfumó en un abrir y cerrar de ojos, me sentí tan feliz cuando él colocó una de sus manos sobre mi mejilla y me miró a los ojos, él era un ángel sin alas, era lo más hermoso que mis ojos pudieron haber visto, despacio se acercó a mi rostro y posó sus labios sobre los míos, fue un beso corto pero especial, con muchos sentimientos, un beso que hacía desaparecer toda la nostalgia que habíamos pasado desde la última llamada.
Pero un momento, ¿Y los hombres?, cuando me acordé de ellos me separé rápido de los brazos de Bill, me di la vuelta y allí estaban, parados como idiotas mirándome con odio.
-¿Con que vino tu príncipe a rescatarte, preciosa? – El más alto me habló con un tono de burla y pude notar que Bill se aproximaba hacia ellos, entonces lo tomé del brazo y lo frené.
- Imbéciles.-  Fue la única palabra que articulo Bill
- ¿Cómo fue que nos llamaste, niñito?
-Imbéciles Alcohólicos- esta vez sonaba mucho más enojado – Les partiré la cara por haber tratado de acercarse a mi novia, váyanse de aquí, Idiotas-
-Oh, no vengas a hacerte el superhéroe aquí flacucho, no eres nadie para llamarnos así- El hombre que había hablado hace unos minutos volvió a dirigirse a Bill pero ahora con un tono amenazador.
-¿Nadie? Aquí los que son Nadie son ustedes par de Borrachos, LARGO.- Bill ya no aguantaba las ganas de golpear a esos dos pero yo aún sostenía su brazo.
-Pero que hermoso Auto tienes eh, ¿por qué no damos una vuelta Juntos? – esta vez el más pequeño habló después de darle un trago a su botella de vino.
- Ya me cansaron. Abby, Vamos, sube al Auto ahora. Te alcanzo en seguida.
-Pero Bill… - quería que nos marcháramos Juntos, comencé a tener miedo de nuevo
-Ahora. – después de escucharlo me dirigí inmediatamente hacia el Auto, espero que Bill no haga ninguna estupidez, solo quería llegar a casa con él. Dentro del auto me recosté en el asiento, y estiré mi cabeza hacia atrás, me sentía tan cansada, no podía creer que estuve a punto de ser víctima de esos dos horribles hombres, si no fuera por Bill no estaría con vida, es más, si no fuera por Bill yo no viviría, es prácticamente como el Aire, sin aire, te asfixias, tus células se comienzan a morir hasta que llega al punto final en que tu corazón deja de latir. Pasaron varios minutos y Bill aún no volvía, me estaba asustando, quizá qué estaba haciendo, decidí bajarme a ver qué pasaba, tomé una pequeña cuchilla que Bill guardaba en su Audi dentro del portavasos, y me bajé dejando la puerta abierta. Cuando me asomé Bill estaba discutiendo con los 2 tipos esos hasta que uno de ellos perdió el control y se abalanzó sobre Bill, él trato de defenderse colocando ambos brazos sobre los hombros del hombre más alto, de todos modos Bill les ganaba por muchos Centímetros, si gritaba Bill me miraría y el hombre lo golpearía, pero tampoco podía quedarme como tonta parada mirando como golpeaban a mi Novio. Me acerqué y no aguanté más hasta que les grité.
-¡Ya basta! ¡Paren por favor! – no se me ocurrió nada más inteligente
-¿Abby?- gritó Bill dándose la vuelta para verificar que era yo la que gritaba, pero entonces todo pasó muy rápido frente a mis ojos, en el momento en que Bill se dio la vuelta hacia mí el hombre pequeño que sostenía la botella de vidrio la estrelló en la cabeza de mi novio y esta se hizo mil pedazos, Bill se llevó una mano a la cabeza y de apoco fue cayendo hasta quedar completamente sobre el piso. Me quedé de piedra, no podía creer lo que había pasado, pero cuando logré no sé cómo reaccionar corrí hacía donde estaba Bill. Corrí y me acosté de rodillas sobre el suelo mojado, comencé a llorar desesperadamente al ver que Bill tenía sangre en toda la cara, incluso podía ver pedacitos de vidrio en su cabeza, de apoco él abrió sus ojos e hizo un gesto de dolor al sentir el contacto de mi mano sobre su cabeza, tenía que llevarlo de urgencias al hospital, pero cuando escuché unas risas, me di la vuelta y pude ver como los dos hombres corrían hacia el Audi de Bill y se subían a él, uno de ellos pisó el acelerador a más no poder y se esfumaron en la oscuridad, Dios, ¡se robaron el Audi de Bill! Ahora no sé cómo lo llevaría, pero no podía pensar con claridad, mi mente estaba en blanco.
-Bill, ¿me escuchas? ¿Estás bien, amor? – comencé a llorar nuevamente sosteniendo su cabeza con ambas manos, mis manos se llenaron de sangre al instante.
-Dios mío Bill, te estás desangrando, ay no, ¿Bill?, Bill por favor dime algo, lo que sea, por dios… - no lo aguantaba más, lloraba cada vez más sin control alguno, soy tan pero tan tonta, tenía que pensar rápido, esto era grave y no tenía todo el tiempo del mundo.
-¿A.. Abby? – Paré de llorar cuando escuché su voz y lo miré- Llama al …911 – después de oírlo dejé su cabeza sobre mis piernas y busqué mi celular en mi bolso tan rápido que todo se me caía y no lo podía encontrar. Abby, debes relajarte y actuar bien- me dije a mi misma hasta poder tomarlo y marcar con desesperación los 3 benditos números. Se tardaron un poco en contestar pero al segundo después les conté y pedí una ambulancia de urgencias, pude decirles la dirección porque delante de mí había un letrero de la calle, cuando les corté, me dirigí directamente hacía Bill.
-Bill, por favor sé fuerte, la ambulancia ya viene en camino, yo estoy aquí contigo, por favor resiste- tomé su mano y me la llevé hacía el pecho para que sintiera mi corazón, este latía tan rápido que en cualquier momento se escaparía de mi pecho dejando un gran agujero. Ver a Bill así me destrozaba el alma, no abría los ojos, pero si respiraba, porque con la otra mano podía sentir su corazón y su respiración entrecortada, realmente me estaba asustando.
-Abby… me duele mucho la cabeza – apenas pude oír  lo que él me trato de decir, es más parecía un susurro.
-Aguanta por favor, ya todo pasará  y volverá a la normalidad, te necesito Bill, por favor… - soy tan débil que comencé a soltar sollozos nuevamente, me sentía tan agobiada, tan asustada e inútil, si dejara de ser tan tonta hubiese podido ayudar a Bill, pero no, ni yo misma me puedo cuidar sola. Alcé la cabeza cuando escuché la sirena de la Ambulancia, sostuve la cabeza de Bill y le dije que ya habían llegado, me paré cuando 2 paramédicos trajeron una camilla y lo colocaron sobre ella, colocaron algunas cuerdas y se lo llevaron hacia la Ambulancia. - ¿Puedo ir con ustedes?- le pregunté a uno de ellos para poder irme detrás, él me respondió que sí y como pude me subí a la parte trasera de la ambulancia. Los paramédicos le colocaron a Bill una especie de molde plástico debajo de su cabeza, ya que no podían colocarle alguna venda por los pedazos de vidrio que tenía incrustados. Le rompieron la ropa para colocarle unos aparatos en el pecho y un respirador artificial, pude ver en la pantalla de la máquina los latidos del corazón de Bill y estos eran cada vez más irregulares. En cualquier momento me iba a desmayar, no podía ver ni oler la sangre, ahora que estaba todo con luz podía ver mis manos y todo mi cuerpo cubierto de esta, me comencé a marear y uno de los paramédicos me sostuvo y me hizo recostar en el suelo de la Van.
Cuando llegamos al Hospital, se abrieron velozmente las puertas de la ambulancia y otros 3 médicos más aparecieron, uno de ellos me ayudó a bajar mientras los otros 3 bajaban a Bill y se lo llevaban corriendo hacía Urgencias. Esto era realmente una pesadilla, de esas de las que harías y darías cualquier cosa con tal de despertar.
Una vez que estuve dentro del Hospital, me enviaron hacia la sala de espera, me senté en uno de los sillones y entonces mi celular comenzó  a Sonar.
-Abby, ¿Dónde está Bill?, dime que no le pasó nada malo, por favor – La voz de Tom sonaba tan agitada y asustada que me dio tanta tristeza tener que responderle.
-Tom, por favor no te alteres, pero Bill está en el Hospital, ocurrió un Accidente y… - él no me dejo terminar.
-¡¿QUÉ?! ¿Dijiste… Accidente? Voy hacía allá de inmediato- me colgó. Y sentí la enorme necesitad de lanzarme por una ventana. La Vida de la persona que Amaba Colgaba de un Hilo.




Continuará...