domingo, 4 de marzo de 2012

Capítulo 13; Roce.

Por Abby.


Después de algunos minutos, quizá media hora, noté que alguien abría las puertas de la sala de espera violentamente, y allí estaba él, su gemelo; Tom. Pude distinguir entre sus rasgos que algo malo le sucedía, sin saber lo que había pasado, porque yo era la única que lo sabía hasta ahora, aún no le contaba todo lo sucedido a él pero me asustaba que reaccionara de alguna otra manera. Lentamente una lágrima comenzó a deslizarse por la mejilla derecha de Tom, él estaba llorando y eso me partió el alma el triple de veces más, si él estaba llorando era porque las cosas no iban nada bien. Me paré y lo abracé, el me devolvió el abrazo y colocó su cabeza sobre mi hombro, después pude ver que se aproximaban Simone y Gordon a la sala de espera. Tom y yo nos sentamos cerca de la ventana del hospital, él me conto que él podía sentir exactamente todo lo que Bill sentía, ellos tenían una conexión fuera de lo común por el hecho de ser Gemelos, me contó que cuando esos hombres golpearon a Bill, él sintió un nudo en el estómago y una punzada en el pecho que lo hizo reaccionar de esa manera. A todo esto le pregunté por qué se puso a llorar cuando me vio, eso me tenía muy asustada, pero él me contó que cuando entró en el hospital el ambiente era tenso y aterrorizador y que de apoco se fue debilitando.
-¿Cómo crees que sigue Bill ahora, Tom? – yo tenía mi cabeza apoyada sobre el pecho de Tom, él me hacía sentir segura.
-Creo que todo va bien ahora, la presión que sentía ya desapareció, no te preocupes Abby- se acercó a mi rostro y me sonrió. No sabía que Tom tenía unos ojos tan hermosos, se parecían a los de Bill, pero prácticamente no eran iguales.
-Perdóname- no pude apartarme de sus ojos.
-¿Por qué lo dices, hermosa? No tienes nada de que disculparte, no fue tu culpa – me comencé a colocar nerviosa, Tom estaba demasiado cerca de mi rostro.
-Porque se robaron el Audi de Bill y yo no pude detenerlos, me quede en blanco como tonta sin poder reaccionar, soy una inútil. – desvié la mirada de sus ojos hacia el piso, realmente me sentía mal.
-Oh pero si eso no es nada Abby, el Audi de Bill y el mío tienen GPS, Papá ya les avisó a la policía y no tardaran en encontrar a esos hombres – su voz era tan dulce y calmada que podía relajarme, entonces subí la mirada y él aun no quitaba sus ojos de mí.
-Tus ojos son realmente hermosos, Abby.me encanta que sean Verdes- Tom se acercaba cada vez hacia mí, no podía quitar mis ojos de los suyos, era como si me gustara, pero en ellos encontré algo que era mío, ellos me recordaban a Bill. Cómo me gustaría poder mirarlo otra vez, poder estar ahora con él, protegerlo, cuidarlo y Jamás volver a separarnos. De pronto me sentí muy nerviosa, y ahora podía sentir el aliento de Tom chocando contra mi nariz,  y entonces se pasó lo que supuse que pasaría, nos besamos. No sabía qué hacer, no sabía si devolverle el beso o no, pero sus labios eran tan suaves y delicados que no pude evitar moverlos al ritmo de los suyos, de repente me acordé de aquella tarde de otoño en la que Bill y yo nos enamoramos y posé una de mis manos en la mejilla de Tom. Esperen un momento, ¿¡Tom!? Oh dios, qué estábamos haciendo, no podía seguir, me di cuenta y al instante me separé de él, ambos nos miramos avergonzados y bajamos la mirada, después nadie articulo alguna palabra.
Ya Habían pasado unas 4 o 5 horas desde el accidente y yo me quedé dormida en los brazos de Tom, estaba tan cómoda en ellos que no me tomé la molestia de alejarme, es que yo lo quería, obvio, pero no como algo más, aunque… ¿y ese beso?, ahora me estaba confundiendo.
Me desperté abruptamente al sentir que Tom se paró del asiento y me sostuvo la mano para que me levantara junto con él, al frente estaba el Médico que estaba tratando a Bill, nos acercamos todos juntos y él nos explicó que las heridas que había sufrido Bill habían traspasado su cráneo, obligando a someterlo a una pequeña operación. El médico nos explicó que estuvo a tiempo de llegar al hospital, porque uno de los vidrios había roto un pequeño vaso sanguíneo que provoco que se desangrara con más velocidad. Gracias a Dios estaba Bien y fuera de peligro. También nos explicó que ahora estaba en los cuidados intensivos y que era mejor que nos fuéramos porque él debía descansar. Pero eso no fue problema porque a la mañana siguiente yo iría de todos modos temprano para estar con él.
Tom me tomó la mano y me preguntó si quería quedarme un rato en su casa y que después él me dejaría a la mía, pero en realidad vi la hora y eran las 2:30 y no creo que sería buena idea, yo estaba muy cansada, pero Tom me insistió hasta que acepté, en mi casa estaría sola y quizá tampoco lograría conciliar bien el sueño. Cuando salimos del Hospital yo me senté en el asiento del copiloto y sus padres iban de pasajeros. Durante todo el camino estuve pensando en lo que pasó con Tom en la sala hace unos cuantos minutos atrás, pero decidí no darle más vueltas al asunto y pensar que solo fue una casualidad porque ambos estábamos en distancias muy cortas, eso es todo.
Cuando llegamos, Tom me ofreció su ropa para que me pudiera cambiar porque la mía estaba toda llena de sangre, me pasó su ropa y me metí a la ducha. Cuando salí Tom y yo nos dirigimos hacía su cuarto, en él estaban sus cosas y las cosas de Bill, obviamente dormían en la misma habitación. Tom abrió la puerta y me hizo pasar primero, todo era como de costumbre, como hace 1 noche atrás. Me recosté en la cama y Tom se sentó a mi lado, estaba muy cómoda allí y no sentía miedo, podía respirar el aire tranquilo de la habitación, además de ver un pequeño rayo de luz que se colaba entre la cortina de la ventana. Amaba estar aquí, amaba poder formar parte de su familia, Los amaba a ellos. Después de un largo minuto de silencio, Tom habló.
-Abby, ¿Qué fue lo que en realidad ocurrió? – me miró a los ojos y de nuevo me puse nerviosa.
-Eh... esto… yo fui a comprar los materiales para mañana y entonces esos hombres me comenzaron a… a… a seguir – Dios, que tonta, pero es que sus ojos me tenían atrapada.
-Pero de todos modos, mañana no iremos al Instituto, tenemos que ir a ver a Bill temprano- me sonrió, dios, como amaba que me sonriera.
-S… Sí, después nos arreglamos como podemos con el señor Ta… Tanner-  desvié la mirada hacia la ventana, Tom había apagado la luz y solo podíamos ver por el pequeño rayito de luz, estaba todo tan calmado pero me comencé a sentir nerviosa. Tom comenzó a hacerme un pequeño masaje en la cabeza, y con su otro brazo me tenía tomada la espalda, él de apoco de incorporó a la cama hasta quedar acostado justo al lado mío. Olía tan bien, tenía ese típico olor a chico rudo, pero él no era así, era un ángel igual de hermoso que Bill, como extrañaba estar con él. La noche quizá sería muy larga.
 Cuando amaneció me sorprendí al ver que tenía mis brazos alrededor del cuerpo Tom y este me tenía abrazada desde la cintura, fue muy raro. Me moví un poco para levantarme sin hacer ningún ruido, pero él también se levantó y dijo mi nombre muy despacio. Yo quería que Tom me llevara a mi casa para poder cambiarme de ropa e ir a ver a Bill, pero de seguro tomaríamos desayuno primero, para mi Bill era lo primordial ahora, no importaba nada ni nadie más que él. Cuando Tom se despertó me dijo que desayunáramos y cuando termináramos todos nos iríamos a mi casa y ellos me esperarían hasta que me cambiara de ropa para ir al Hospital. Claramente Gordon se despidió una vez que todos terminamos y dijo que estaría al tanto de todos los progresos de Bill, se notaba que con el dolor de su alma debía marcharse, como todo padre se preocupaba por Bill, en cambio si yo me hubiera lanzado por la ventana ayer, mi padre ni se hubiese enterado.
-¿Estás lista?- me preguntó Tom cuando me entrego mi ropa limpia.
-Sí Tom, podemos irnos y muchas gracias por la ropa, la lavaré y te la entregaré mañana- Fue un gesto muy lindo de su parte, Tom jamás lavaba ropa.
-No tienes por qué lavarla Abby, yo puedo hacerlo, además me gusta tu aroma- me dio algo raro cuando él dijo eso, tu voz sonó un poco… ¿seductora?
Una vez todo listo, nos dirigimos los 3 hacía el Audi de Tom, eran como las 9 de la mañana cuando salimos de casa y nos dirigimos hacía el hospital. Por cierto le preguntaría sobre eso ahora.
-¿Sabes algo del Audi de Bill? – le pregunté a Tom que conducía a mi lado
-Creo que no, Abby, no he hablado con la policía aún, pero los llamaré en un rato más- nos fuimos todo el camino conversando de cualquier cosa, incluyendo a Simone, se nos pasó el tiempo muy rápido cuando llegamos al Hospital. Una vez dentro preguntamos por Bill Kaulitz y nos dijeron que se encontraba en el piso 5 en la sala de cuidados intensivos. Nos subimos los 3 a un ascensor y en cuanto llegamos al piso 5to, buscamos la habitación n°483,  la encontramos de inmediato, estaba justo al lado de los baños para el personal de Aseo. Estaba nerviosa, muy nerviosa, no sabía si estaría despierto o dormido, pero junte fuerzas y abrí despacio la puerta.
Cuando di los primeros pasos me sorprendí al ver a mi novio cubierto de cables, tenía un respirador artificial en la nariz, cables en la cabeza y en el pecho, y el suero que colgaba de  una bolsita inyectado a su vena en el brazo izquierdo. Cuando lo vi él estaba despierto y sus ojos se humedecieron, no pude evitarlo también y se me cayeron algunas lágrimas por la emoción, Corrí hacia donde estaba Bill y me situé al lado de la camilla, nos miramos por un largo segundo que se hizo interminable y sus cejas se torcieron y comenzó a llorar.
-Oh no, no llores mi Vida, ya estoy aquí, ya estamos Juntos – tomé su mano y con la otra traté de secar sus lágrimas. Era tan feliz al verlo, su carita de ángel seguía siendo la misma, pero tenía una venda cerca de la ceja izquierda, su cabeza estaba vendada y sus brazos estaban fríos. Estuve un buen rato con él, Bill me decía que me amaba, que estaba feliz de poder verme, que yo era su única razón para seguir con vida, me contó que en el momento que pasó todo, no le quedaron más fuerzas por el dolor, pero cuando oyó mi voz no dudo en que debía seguir y no podía irse porque nuestro amor es más fuerte que la muerte. Tom se acercó y Simone lo ayudo a poder inclinarse un poco, él se notaba mucho más feliz y con más ánimo, estaba delicado pero las cosas no iban a empeorar, los médicos hicieron lo suyo y todo saldría bien. Más allá de todo, más allá de lo interminable, nuestro amor vivirá y renacerá por siempre.

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